Mostrando entradas con la etiqueta 31114 Ileana Garma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 31114 Ileana Garma. Mostrar todas las entradas

Canal Youtube de Ileana Garma

En esta ocasión queremos exterder la invitación de la mediadora Ileana Garma Estrella, para que visiten su canal en Youtube, donde Ileana lee poemas suyos y de diversos autores.










...

CHIQUITA

Por: Ileana Garma Estrella. ®







Puede ser que escribir sea un consuelo, una casa en donde el escritor se esconde del mundo. No obstante hace un mundo, hace tan en serio un mundo, que después también tiene que escapar de él, porque como dios, no puede más que llenarse de tristeza por sus creaciones y si no puede alejarse, entonces terminará mandando rayos y causando diluvios, es decir, acabará con la vida de sus personajes.

Un libro, cuando se escribe y cuando se lee, se comienza con la inquietud propia de la exploración y el anhelo de descubrir. Un mal libro es aquel que no puede enseñarle nada al propio creador, ya no digamos al lector. Un mal libro es aquel que se detiene donde comenzó, porque no arrastró al escritor al otro mundo, o propiamente, a su mundo, sino que lo dejó en la llana realidad, en la superficie. Este no es el caso de Chiquita(*) , que aunque muy amena y ligera, encierra una simbología precisa y declarativa. Despliega en el viaje de la heroína, una serie de símbolos que acusan y combaten la caótica realidad del mundo.

Una vertiginosa historia en donde Cuba resplandece con los quinqués de finales del XIX; el racismo se da de topes con las débiles bardas que protegen a las viejas familias criollas y toda su gente busca un lugar desde dónde actuar o mirar la lucha por la independencia.

Chiquita proviene de una de estas familias acomodadas; de una joven y saludable pareja que recibe desconcertada a una muy pequeña niña y que, después de haber intentado hasta la brujería para que su hija creciera, deciden amarla con sus 27 definitivas pulgadas. Así es, Espiridiona Cenda del Castillo fue una niña que avanzó entre las paredes, las escaleras, las faldas y el piano de su casa, cobijada con el feroz amor de sus padres y hermanos.

A los veintiséis años ya había sobrevivido a la dislocación familiar, los duelos y la bancarrota, así que decide aventurarse a ser una artista, tomar las riendas de su futuro, su cuerpo, su pasado, y avanza en medio de las desconcertantes luces de una nación desconocida (EUA) para quererse a sí misma, para irradiar.

Hablo de símbolos, no porque Chiquita represente a Cuba y la indiscutible posibilidad de que las pequeñas naciones se gobiernen por sí mismas y por sí mismas irradien libertad, sino porque en esta novela podemos observar parte de las diversas guerras de principios del veinte, y no en el campo de batalla, sino por medio de los artistas emigrantes que iban de un lado a otro en el mundo, con un pasado de violaciones y árboles en el amanecer, con vestidos y joyas que hablaban de su tierra pero tomando también toda cosa que su irrefrenable hastío les dictara, simbolizando así los atracos constantes de un país a otro, de una persona a otra, de un hermano a otro; el irrefrenable avance de la modernidad.

Hacer un libro y tomar un libro es una sacudida, es permanecer en el corto circuito, en la imposibilidad de dormir. Ya jamás se podrá dormir después de haber conocido un buen libro, porque éste despierta a la gente que lo ha tomado en sus manos. Un buen escritor penetra en las venas de quién lo conoce, se remueve dentro de ellas como un renacuajo en un pantano, como una lagartija venenosa que se dirige al corazón. Nada es como debiera de ser. Y todas las puertas que conocíamos, de pronto sólo son una serie de burdas pinturas sobre la piedra, que comienzan a despintarse. El lector, el buen lector, el contemplador, tiene ahora que ponerse a cavar en la roca viva.

Chiquita es una novela a la que se entra llamado por la curiosidad, y por qué no decirlo; por el morbo. Uno va en el tranvía de esta novela, despojado en un segundo momento del morbo, para compartir con ella los miedos y los deseos, el llamado a la aventura, lo sobrenatural. El mundo del personaje pareciera un mundo conocido, porque está sustentado en datos reportados, pero acompañando a los personajes, los vemos de otra manera, encontramos los claroscuros, los combatimos.

Uno renuncia al mundo, sólo cuando puede sostenerse en la verdad del mundo, la verdad de la creación del mundo. La renuncia al mundo es más que nada, la renuncia a la mediocridad y el acceso a la lucha constante entre lo que nos atrapa y nos libera, todo esto para conducirnos a la búsqueda de la verdad de las cosas. El libro siempre es un oráculo para el artista y el mundo y, revela lo que es el artista, y el mundo. Si debemos abandonar al mundo, es para encontrar la verdad, y cuando hallamos llegado a ella, habremos regresado al mundo, en verdad. “Pero ¡ay del que, vive para lo exterior [...] y no renuncia y no muere; pero porque todavía no nace o renace!” (**)




________________________________________

[*] Chiquita. Antonio Orlando Rodríguez. Premio Alfaguara 2008.

[**] José Vasconselos. Libros que leo sentado y libros que leo de pie.
El Ensayo Mexicano Moderno I. FCE. 2001.


...

Ciudades y libros

Ileana Garma. ©




Mérida, o la ciudad blanca, o la ciudad astillada por el sol, es el sitio donde te desvaneces mil tardes y le tienes miedo al medio día; tomas botellas y botellas de agua que se desparraman a través de los poros, sobre el espejo, sobre las paredes, en ventanas que abres para comprobar que no estás en el infierno ni pagando pecados, frente a terrazas que te aseguran que sí, que estás condenando.

El sol es una culebra que inyecta su veneno a todos los transeúntes; la gente se detiene en las esquinas para secarse el sudor con la mano, no pueden ver más allá de sus pies porque la luz da latigazos que les hacen recordar que están solos y tienen que caminar con la cabeza agachada. La gente avanza con ropas coloridas-descoloridas, deja su sal en los asientos del camión, bebe agua y siempre la temperatura les come las amígdalas, la espalda, la frente y, a cada instante, el calor les recuerda que tienen que huir hacia la oscuridad, hacia las viviendas espesas que se achican y gotean debajo de la mano demoledora de un rey implacable.

¿Cómo entonces salir a jugar y correr y agitar las manos? No, yo prefería resguardarme bajo techos altos, entre mapas, anaqueles de libros, y palabras como una ola sobre el pecho.

No necesitaba más que tomar un libro, acomodarme en el sillón, subir los pies, tener cerca una jarra de agua fresca, y era entonces, sólo entonces, cuando comenzaba la aventura. ¿Para qué sudar con los demás chicos, tras una pelota, jugando dieciocho, pesca-pesca o escondidillas? Yo prefería viajar con Sandokan para rescatar a su padre y a la perla de Labuan, temer que lo capturaran en la jungla, escapar a su lado, ocultarlo del peligro. A veces, en ese instante que hay entre una página y otra, miraba con el rabillo del ojo las estanterías repletas de personajes y, como Bastián, de La historia interminable, me preguntaba qué estarían haciendo todos ellos mientras nadie los leía, me preguntaba también que si no fuera yo quién tomaba el libro, sino otro chico y así, ¿le contarían la misma historia que para mí estaban representando?

Levantaba la vista y afuera, la ciudad como en estado de sitio a causa del calor…

Hay personas que adoran los deportes extremos, que comprenden que la vida no es más que un instante, aunque no te incendies, terminarás por ser ceniza, polvo del polvo. Estas personas emprenden a veces largas travesías por lugares desconocidos, atraviesan desiertos, se sumergen en las cuevas nocturnas de los océanos, vuelan sobre la cordillera, bajan a toda velocidad por montañas nevadas y son picados por serpientes venenosas, aman la vida, son eróticos, nunca se suicidarán.

Y todas estas vidas, también las vive el que lee, y se hace más viejo con cada lectura; a veces mata, engaña, mutila, esconde, escapa, se pierde y llora, otras veces conoce mujeres hermosas de belleza intocable, sutiles o exóticas como Niobe de El tambor de hojalata o como la Julie Vairon que nos describe Doris Lessing. El que lee viaja todo el tiempo y llega a la campiña francesa, a la playa de Pavese, a la India de Naipaul, a la guerra de Mouawad, de Hemingway, de Robert Graves, al Castillo de Bomarzo, a miles de castillos o ese cuarto enfermo donde Raskolnikov no puede más. Y para todos los personajes hablan, según la propia capacidad del lector, porque leer no es acto pasivo, tiene que ver con nuestra propia historia, las experiencias que nos han hecho hablar de la manera en que hablamos, los hábitos que nos sujetan al café de las seis de la mañana, al cigarrillo de la tarde, a la telenovela de las nueve. Y de cada historia, idéntica en apariencia para todos, el lector obtiene una propia, única, personal, significativa, donde sus propias historias de amor y desamor, sus propias aventuras o desastres, se hermanan a los que el personaje está viviendo en ese instante, y el libro surge como un espejo.

Leer en esta ciudad, es una de las mejores maneras de divertirse, no se gasta corriente, no hay que pagar ninguna entrada, avanzar en el tráfico o tomar un camión, no se necesita ropa especial, equipo profesional, goggles, no hay que ahorrar durante meses y lo mejor, es que no terminarás sudando, maldiciendo al sol o al calor. No requieres ni siquiera de un sillón de piel con almohaditas, puedes leer sobre la cama, en la hamaca, en la alfombra, sobre las baldosas, en una mecedora, en el baño o incluso de pie; es por eso que no entiendo a la gente que se aburre viviendo en la ciudad blanca.



Texto: Muro personal de Ileana Garma en Facebook. Fotografía: Lorena Escamilla.

Se presentó el disco antología Del silencio hacia la luz: Mapa poético de México

Autor/Redactor: CONACULTA
Editor: Manuel Zavala y Alonso

Foto: CONACULTA
La poesía no es sólo oscuridad; tampoco promueve ideologías, únicamente produce placer, afirmó la poeta Iliana Garma, en el marco de la presentación de la antología digital Del silencio hacia la luz: Mapa poético de México, anoche en la sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes. En el encuentro nutrido entre autores y lectores de poesía, la Premio de Poesía 2008, que participó en una antología de escritores yucatecos, subrayó: “El hombre que vive sin poesía está muerto; mientas haya hombres existirá la poesía”. Iliana Garma comentó que si bien es cierto que la poesía surge de seres solitarios, eso no significa que nace para ser abandonada. “Debemos pensar en ella como una herramienta libertadora de los pueblos; abre sus garras en el vientre de los poetas para expresar la realidad y los sentimientos”. Aseguró que la antología digital es un documento de coyuntura, en donde los compiladores Adán Echeverría y Armando no critican los textos reunidos, sino que dan a conocer un amplio abanico de lo que se está haciendo en materia de poesía en todos los rincones del país. La presentación del disco compacto Del silencio hacia la luz, fue moderada por Enzia Verduchi, titular de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes, y también participaron el poeta narrador y periodista Guillermo Vega; los poetas Angélica Santa Olaya y Sergio Loo, quienes leyeron pasajes de su obra seleccionada, así como Adán Echeverría. En su intervención, Guillermo Vega aseveró que el Mapa poético de México, como todo mapa personal, no es completo, pero es una importante guía del entorno de la poesía que se hace en todo el país. “Es una muestra exhaustiva de lo que los autores están haciendo y han hecho”. Asimismo, comentó que la idea de Echeverría y Pacheco “surgió en algunas cantina de Mérida, y en un principio parecía una realidad dislocada digna de Lewis Carroll, pero cuando la vimos concluida no queda sino reconocer la titánica labor realizada y su importancia para quienes gustamos de la poesía”. Vega evocó a Emmanuel Carballo para puntualizar que “si cada década surgiera un poeta admirable, estamos del otro lado”; con la antología digital, “un trabajo independiente, sin becas, ni padrinos, hay materia prima en abundancia para que surjan poetas que serán recordados con el tiempo”. Por último, el también Premio de Poesía “Marco Antonio Montes de Oca” destacó que cada vez más personas recurren a lo digital y a los blogs de Internet para acercarse al arte y al conocimiento, por lo que la antología presentada espera ser consultada por el mayor número posible de interesados. Reunir el mayor número de poetas mexicanos nacidos entre 1960 y 1989, fue una labor titánica. Se trata de 658 autores de todo el país en una antología publicada en formato electrónico por Ediciones Zur y Catarsis Literaria El Drenaje. Del silencio hacia la luz está dividida en dos grandes secciones: la primera, una muestra del trabajo poético de los autores incluidos, abarca siete volúmenes; y la segunda, que incluye las fichas bio-bibliográficas de los autores, organizados en orden alfabético y por década de nacimiento, de cuatro volúmenes. Además, incluye un agregado: la oportunidad de escuchar algunos de los poemas incluidos en la voz de Teresa López Díaz.

-

Visitas

ACADEMIA MEXICANA DE LA LENGUA

DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA

DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA
Vigésima segunda edición

Entradas populares

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails