Niños y poesía


Ricardo Linares de Guadalajara, promotor de lectura independiente. Nos envía estas dos sencillas dinámicas de sensibilización poética para niños, ojalá les sean de utilidad.

Jugamos a imaginar.

Se le entrega a cada niño un objeto, se le pide que imagine para que otra cosa puede servir el objetivo es buscar la esencia de la palabra, implicando situaciones y sentimientos.

Ejemplo:

Un bolígrafo.
Puede servir como una varita mágica.
Puede servir para dirigir una orquesta.

Una escoba.
Puede ser un caballo.
Es donde las brujas vuelan.



En busca de la belleza… (Sensibilización poética mediante objetos)


En esta actividad se les pide a los niños encontrar la esencia poética de una frase determinada.

En trozos de papel se escribirán frases comunes, que son las que se convertirán en imágenes o metáforas. No hace falta utilizar las mismas palabras, pero sí el mismo significado. Un recurso podría ser adjetivar o cambiar el verbo:


Las plantas con rocío, por la mañana
- El campo de verde cristal

Soñando bajo el sol
- Dorando fantasías

Niños en el salón de clases
- Enjambre de pequeños pájaros cantores

También se pueden tener poemas completos y hacer lo contrario, es decir, encontrar las imágenes y las metáforas del poema y los niños van diciendo lo que para ellos representa en la vida real.



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Julio Cortázar Lector (I)



FUENTE:
http://www.geocities.com/juliocortazar_arg


Entrevista por Sara Castro-Klaren

Julio Cortázar Lector
Entrevista realizada en el verano de 1976,
en Saignon, Francia. Publicada en Cuadernos
Hispanoamericanos, ns. 364-366,
octubre-diciembre, 1980, Madrid.

Crespo, Antonio (compilador);
Confieso que he vivido y otras entrevistas,
Buenos Aires, LC Editor, 1995


- Tal vez sería interesante empezar por hablar de tus hábitos de lector en un sentido físico social. ¿Cómo llega un libro a tus manos? ¿Lees libros que compras, que sacas de la biblioteca, que te prestan, que te regalan, que te mandan?

- Mis primeros libros me los regaló mi madre. Fui un lector muy precoz y, en realidad, aprendí a leer por mi cuenta, con gran sorpresa de mi familia, que incluso me llevó al médico porque creyeron que era una precocidad peligrosa y tal vez lo era, como se ha demostrado más tarde. Muy pronto me dediqué directamente a sacar los libros que encontraba en las bibliotecas de la casa. Con lo cual muchas veces leí libros que estaban al margen de mi comprensión a los siete, ocho, nueve años de edad. Pero otros, en cambio, me hicieron mucho bien, porque eran libros en alguna manera superiores a mis posibilidades, pero que me abrían horizontes imaginarios absolutamente extraordinarios. Con las ideas que había en la gente de mi generación, las lecturas de los niños se graduaban mucho. Hasta cierta época eran los cuentos de hadas y después las novelas rosa, y sólo en la adolescencia, los muchachos y las muchachas podían empezar a entrar en un tipo de literatura más amplio. Yo franqueé mucho antes todas esas etapas, y la verdad es que mis primeros recuerdos de libros son una mezcla de novelas de caballería, los ensayos de Montaigne, por ejemplo, que creo leí a los doce años, fascinado. No sé hasta qué punto podía comprenderlos. Pero recuerdo que los leí íntegramente en dos enormes tomos encuadernados y en traducción española. Y eso se mezclaba con novelas policiales, las aventuras de Tarzán, que me fascinaron en aquella época; Maurice Leblanc, y luego la gran sacudida de Edgar Allan Poe.


Pero me estoy saliendo de tu pregunta: ¿cómo llega un libro a mis manos? Sigue llegando de muchas maneras. Están los que yo consigo por mi cuenta cuando paso por una librería y me gusta un libro sin haberlo hojeado demasiado. Hay una especie de contacto simpático en el sentido mágico de la palabra; hay algo que me dice que tengo que comprarlo. No siempre acierto, pero muchas veces sí. Y luego en estos momentos, por razones obvias, medio mundo me manda libros, y soy el hombre más odiado por el correo francés y por sus pobres carteros: llegan todos los días a mi casa con cantidades enormes de paquetes de libros y revistas que vienen de toda América latina, de Estados Unidos, de Francia, de Bélgica e incluso de países cuyos idiomas no puedo leer, pero cuyos autores, que me han leído en traducción, consideran necesario mandarme sus publicaciones, que yo regalo o pongo en la biblioteca, pero sin poder enterarme de una sola palabra de lo que dice ese lejano amigo búlgaro, checo o polaco.


- Una vez que el libro está dentro de tu ámbito físico, ¿qué le pasa? ¿Cuándo lo lees? ¿Lo lees en casa o en el metro? ¿Lees un solo libro o varios al mismo tiempo? ¿Los terminas siempre, aunque te hayan dejado de interesar?

- Cuando un libro está en mis manos, desgraciadamente le pasan cosas malas casi siempre, porque estoy en una época de mi vida en que cada vez tengo menos tiempo. Por razones que no son literarias, que tienen que ver con todo el destino de América latina, con todas las cosas que yo trato de hacer o que me piden que trate de hacer, y que supone con frecuencia muchas horas de reuniones, de escritura, de lectura de documentos, y además largos viajes en el curso de los cuales no me puedo concentrar en la lectura. En la medida de lo posible, esos libros que quiero realmente leer, los dejo ahora en una especie de rincón privilegiado donde los veo con los ojos del deseo, y en cuanto sé que tengo un hueco, tres o cuatro horas que pueden ser bastante mías, entonces los leo, si puedo los leo en mi casa. Hubo una época en que, por razones de mayor resistencia física, podía leer en el metro, en los cafés. Puedo hacerlo ahora también, pero con una menor concentración. Prefiero estar en mi casa y leerlo tranquilo. Además, desde muy joven adquirí una especie de deformación profesional, es decir, que yo pertenezco a esa especie siniestra que lee los libros con un lápiz al alcance de la mano, subrayando y marcando, no con intención crítica. En realidad alguien dijo, no sé quién, que cuando uno subraya un libro se subraya a sí mismo, y es cierto. Yo subrayo con frecuencia frases que me incluyen en un plano personal, pero creo también que subrayo aquellas que significan para mí un descubrimiento, una sorpresa, o a veces, incluso una revelación y, a veces, también una discordancia.

Las subrayo y tengo la costumbre de poner al final del libro los números de las páginas que me interesan, de manera que algún día, leyendo esa serie de referencias, puedo en pocos minutos echar un vistazo a las cosas que más me sorprendieron. Algunos epígrafes de mis cuentos, algunas citaciones o referencias salen de esa experiencia de haber guardado, a veces durante muchos años, un pequeño fragmento que después encontró su lugar preciso, su correspondencia exacta en algún texto mío.


FIN DE LA PRIMERA PARTE



Si deseas leer esta entrevista completa ve a la fuente original:
http://www.geocities.com/juliocortazar_arg/jclector.htm#xx


O en:

http://salasdelecturaenyucatanbis.blogspot.com/2009/09/julio-cortazar-lector.html



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"Papeles inesperados" de Julio Cortazar


Editorial ALFAGUARA invita a todos nuestros mediadores de salas de lectura a que revisen uno de sus más recientes títulos, que posiblemente revolucione de alguna manera la literatura actual, ya que es una recopilación del maestro Julio Cortázar (1914-1984. Sobre esta publicación nos comentan:
Este libro, que se publica a los veinticinco años de la muerte de su autor, es una extensa y deslumbrante colección de textos inéditos y dispersos escritos por Cortázar a lo largo de su vida. Hallados en su mayoría en una vieja cómoda sin revisar, son de géneros varios, tienen distintos orígenes y obedecen a diferentes propósitos: hay cuentos desconocidos y otras versiones de relatos publicados, historias inéditas de cronopios y de famas, nuevos episodios de Lucas, un capítulo desgajado del Libro de Manuel, discursos, prólogos, artículos sobre arte y literatura, crónicas de viaje, estampas de personalidades, notas políticas, autoentrevistas, poemas y textos inclasificables, entre otras muchas páginas de innegable valor y atractivo. El conjunto permite apreciar y disfrutar las múltiples facetas del gran escritor: el Cortázar formal y en ciernes, el cuentista genial, el de espíritu lúdico, el comprometido con su tiempo, el profundo conocedor del arte y la literatura, el cronista sutil, el poeta. Estos Papeles inesperados, cuidadosamente editados por Aurora Bernárdez y Carles Álvarez Garriga, ofrecen al especialista nuevos elementos para el conocimiento cabal de la obra cortazariana; al coleccionista, textos entrañables y curiosidades maravillosas; y a los innumerables lectores de Cortázar, la posibilidad del reencuentro más feliz.

Julio Cortázar PAPELES INESPERADOS Colección: Fuera de Colección Páginas: 488 Fecha de publicación: 27/5/2009 Género: Miscelánea Literaria Precio: 21.50 € ($430.00 aprox.) ISBN: 978-84-204-2331-9 EAN: 9788420423319

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Sala de Lectura en Tláhuac contagia a habitantes pasión por libros



Sala de Lectura en Tláhuac contagia a habitantes pasión por libros. La sala forma parte del Programa Nacional Salas de Lectura que impulsa Conaculta, a través de la Dirección General de Publicaciones y la Dirección General Adjunta de Fomento para la Lectura y el Libro, el cual ha logrado activar 3 mil 771 salas distribuidas en todo el país.




México.- El primer recuerdo que tiene de su acercamiento a los libros es cuando su abuela le leía algunos, todos los días junto a una cocina de humo y esta experiencia durante su infancia convirtió a Néstor Ramírez Peña en un apasionado lector.

Dicha alegría que le da la lectura lo hizo dejar a un lado los números y promover las letras; su profesión es contador público, pero ha encontrado en la promoción de la lectura su forma de vida, de ahí que desde hace nueve años dirija una Sala de Lectura en la colonia La Conchita, en la Delegación Tláhuac del Distrito Federal.

La sala forma parte del Programa Nacional Salas de Lectura que impulsa Conaculta, a través de la Dirección General de Publicaciones y la Dirección General Adjunta de Fomento para la Lectura y el Libro, el cual ha logrado activar 3 mil 771 salas distribuidas en todo el país.

En entrevista, el promotor comparte los momentos de retribución que le ha dejado dirigir esta Sala de Lectura, que es su motor de vida y el espacio para compartir su amor por los libros con la población.

Lo que iba a ser su comedor-sala, hoy es el punto de reunión con los niños, jóvenes y adultos que se interesan en la lectura.

Todo comenzó cuando era un infante: "Yo tenía una abuela materna que me leía muchos libros, no obstante que ni siquiera terminó la educación básica. Del libro que a ella le había gustado, nos contaba la historia en la cocina de humo que había en casa, mientras hacía las tortillas y nos daba de comer".

Estos recuerdos lo han motivado a mantener su sala bajo la siguiente filosofía: es un espacio abierto, libre, donde no hay reglas para leer un libro, sino un lugar donde se debe disfrutar y gozar de la lectura:

"Creo que esto nos ha servido para que funcione el proyecto, ya que a nadie se limita, se deja que cada quien tome el libro que le interese".

Se trata de una sala muy activa que está conformada por un acervo de cerca de seis mil títulos, una cifra que ha aumentado por las adquisiciones personales que hace el titular y donaciones de particulares y del Conaculta.

Todos los miércoles y viernes se llevan a cabo las reuniones en su casa, de las 18:00 a 20:00 horas, donde los participantes conviven sin importar su edad, su sexo o condición económica. En el primer día se organizan actividades de animación a la lectura, mientras que en el segundo se hacen lecturas en voz alta.

"Una vez que acabamos las actividades se escuchan las opiniones de todos para saber lo que piensan o lo que sugieren al otro compañero. Nadie critica a nadie, es un punto de convivencia donde el respeto se impone", expresó.

Han llegado a asistir hasta 80 personas por día a su sala, no sólo por la gratuidad de su oferta, sino por el ambiente lúdico y de respeto que ha logrado generar Ramírez. Es durante las vacaciones escolares que el lugar registra mayor afluencia.

De acuerdo con el titular, los participantes muestran distintos gustos literarios. A los niños les interesan los volúmenes con imágenes, a los jóvenes los de poesía y novela, mientras que los adultos prefieren otras lecturas.

Las amas de casa gustan de aquellos que brindan información que sea útil para su hogar, como recetarios de comida tradicional mexicana.

La mayor satisfacción para el promotor es ver cómo cambia la perspectiva que tenían los participantes sobre los libros.

Antes los rechazaban o sentían cierta repulsión, hoy se han convertido en sus acompañantes. Además, también observa mejoría en su dicción y en su lenguaje, porque entre más lee más se amplia su vocabulario y se mejora su forma de expresión.

"Al principio todos me decían que estaba loco por querer promover la lectura cuando a la gente no le gusta. Peor aún que lo hiciera en mi casa sin recibir ninguna retribución económica, pero yo me siento muy contento con el simple hecho de ver que alguien tome en sus manos un libro y se deje cautivar con sus páginas. El mayor pago es que me venga a tocar a mi casa y me pidan que abra cuando no es día de sesión", finalizó.





29/06/2009

Mujeres con el Plan Revolucionario de Lectura




Agosto 2009






Más de 1.500 trabajadoras y trabajadores del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, y sus tres entes adscritos: Inamujer, Banmujer y Misión Madres del Barrio Josefa Joaquina Sánchez, se sumaron al Plan Revolucionario de Lectura, este viernes 21 de agosto.

La actividad, que tuvo lugar en la sede del Hotel Ávila de Caracas, contó con la presencia del ministro del Poder Popular para la Cultura, Héctor Soto, y la ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, María León.

En este sentido, Soto señaló que "el Plan Revolucionario de Lectura es indispensable para transformar la cultura elitista a la que estamos acostumbrados, esa donde lo único que quieren es invisibilizar al pueblo".

"La mujer es indispensable para un proyecto como éste, por su capacidad de compromiso y responsabilidad", destacó.

Añadió que "nosotros debemos formar los valores de una patria socialista, y los libros son una fuente de placer, ellos nos conducen a un estudio colectivo y aprendizaje significativo".

"Tenemos que hacer crecer en todos nosotros la lectura crítica de la realidad", subrayó.

Por su parte, la titular de los Asuntos para la Mujer, comentó que con la incorporación de la mujer al Plan Revolucionario de Lectura, "no solo nos vamos a incentivar a nosotras mismas, sino a la familia, el entorno, la comunidad y creo que Venezuela va dar un salto enorme hacia la revolución de la conciencia".

Destacó que "no basta solamente con lo que aprendemos en un aula de clase, sino que es primordial que cada ciudadana y ciudadano se haga adicto a la lectura”.

Agregó que "no habíamos descubierto a nuestro libertador Simón Bolívar, hasta que el presidente Chávez, nos enseñó que no es sólo una imagen, sino que era un genio del pensamiento, un hombre con una visión inconmensurable de lo que debe ser la humanidad”.

Finalmente, recalcó que "éste Plan Revolucionario de Lectura nos debe ubicar en el conocimiento de lo que somos nosotras y nosotros mismos", acotó.

Bajo el lema "Por la liberación del Pensamiento", 150 promotoras y promotores de lectura recibieron talleres de formación, con los cuales sumarán a la estructura de facilitadoras y facilitadores de lectura de los Ministerios del Poder Popular para la Cultura, Comunas y Protección Social, Defensa, Educación y Educación Superior, respectivamente.

Las promotoras y promotores de Min-Mujer conformarán en cada espacio laboral las Escuadras Revolucionarias, cuyo fin es inculcar el amor a los libros y a la lectura como placer y fuente de conocimiento, así como crear un espacio para la razón, la reflexión y el discernimiento.

El Plan Revolucionario de Lectura tiene como objetivo primordial la democratización del libro y la lectura, como acto colectivo que permite construir otra visión de la Cultura y principios fundamentales del Socialismo Bolivariano.



Foto: Archivo de http://www.rnv.gov.ve/

Salas de Lectura en la XLIX Feria del Libro Verano 2009


Por primera vez y gracias a la invitación del Mtro. Jorge Cortés Ancona, Subdirector General de de Literatura y Promoción Editorial del Instituto de Cultura de Yucatán, los coordinadores y personal de la Coordinación Operativa del Programa Nacional de salas de lectura en Yucatán: Claudia González Santos, Grisel Riverón Castro, Ivi May, Guadalupe Solís, Dulce Lopez y Wilma López estuvieron en el módulo del ICY en la XLIX Feria del Libro Verano 2009 que se llevó a cabo del 7 al 16 de agosto en los corredores del Palacio Municipal de Mérida, donde, además de apoyar en la venta de libros, hicieron una labor de promoción del programa entre el público asistente.

La respuesta fue buena, se repartieron más de 80 trípticos y 150 volantes, acción que trajo como consecuencia que se recibieran varios correos por parte de los asistentes interesados en el programa, así como más visitas al blog y comentarios de la gente que preguntaban sobre el PNSLY. Entre las preguntas frecuentes se encontraban cómo ser parte de salas de lectura, además de felicitaciones por la labor que realizamos, por supuesto, las sugerencias no podían faltar, pero la constante fue promocionar más el PNSLY.

Se pudo ver que no hubo colaboración por parte de los demás coordinadores de salas de lectura, cosa que es lamentable, ya que eso podría generar que se piense que no existe interés del programa en este tipo de actividades.

El hecho de que esta evasión de responsabilidad sucediera, puede derivar de muchos factores, pero independientemente de éstos, los coordinadores desperdiciaron un inigualable espacio de promoción para sus salas, además de una oportunidad para acercarse al lector.

Una de las peticiones frecuentes que se ha hecho a la coordinación del PNSLY es la apertura de espacios para promocionar el programa y las diversas salas, pero ¿Qué pasa cuando se presentan estos espacios y no son aprovechados? Ustedes como coordinadores tienen la respuesta.

Por lo pronto les dejamos algunas imágenes.

Teoría impertinente de la lectura





Cada lector se ha formado gracias a las palabras de muchos autores, que también llegaron a conocerse a sí mismos cuando organizaron sus palabras, sus ideas y sus sentimientos para establecer un diálogo con sus lectores.

LUIS GARCÍA MONTERO

16/08/2009

Es agosto y la playa está llena de gente. Observo a mi hija mientras lee tumbada en una hamaca, en medio de los gritos, los bañistas, los paseantes, las cometas y los vendedores de patatas fritas. El acto de leer delimita para ella un espacio propio, un reino singular de soledad y absoluta pertenencia. Siento lo mismo que cuando veo a alguien leer en el metro, en los aeropuertos o en el banco de una plaza. Aunque soy de los que prefiere refugiarse en el ámbito de una butaca familiar, reconozco la sigilosa intimidad que traza las fronteras personales del lector callejero entre la multitud.

Mi hija está allí con una certeza impertinente, con una autoridad singular que desafía al mundo. Lo curioso es que también sé que no está allí. Como yo le he dejado el libro en el que ahora vive, estoy convencido de que se encuentra en Venecia, observando con ojos de persona mayor la belleza de un adolescente.


La verdad es que resulta curiosa la afortunada flexibilidad de los asuntos reales. Mis ojos de hombre maduro observan en una playa de Andalucía la belleza de una adolescente que reafirma con una misteriosa autoridad su presencia, su forma de estar aquí, mientras se encuentra muy lejos, en otro mar, observando con ojos de persona mayor los baños de un adolescente.

A veces siento que el ser humano no se caracteriza por su capacidad de pensar, sino por su capacidad de dividirse, de hacerse presente o de borrarse según las necesidades de su deseo y su conciencia. Por eso me parece decisiva la operación de leer como metáfora de una reivindicación decente de la modernidad. Copio unas palabras de Edward W. Said, de su libro Humanismo y crítica democrática (Debate, 2008): "La realidad de la lectura es, ante todo, un acto de emancipación e ilustración humana, quizá modesto, pero que transforma y realza nuestro conocimiento en aras de algo diferente del reduccionismo, el cinismo o el estéril mantenerse al margen".

Las formas del dogmatismo actual, más allá de las ideologías totalitarias, tienen mucho que ver con la reducción de los matices del mundo a breves titulares que sirven para imponer opiniones y simplificar la realidad, haciendo imposible un verdadero uso de la conciencia individual. Los dogmas de hoy dependen con frecuencia de las nuevas velocidades de la información. La invitación al cinismo, el deseo de relativizarlo todo, suele ser el camino de las inteligencias que juegan a destruir las ilusiones colectivas.

Como hacía el poeta Campoamor contra el liberalismo romántico, los cínicos, más que defender sus ideas reaccionarias, se limitan a ridiculizar las apuestas optimistas. Confieso que el cinismo, como disfraz del pensamiento reaccionario, me molesta incluso más que la pretendida pureza de los que se mantienen al margen y se lavan las manos. A los puros, es decir, a los inquisidores actuales, no les preparan el terreno los sacerdotes, sino el cinismo.

No es, por tanto, asunto menor la reivindicación de la lectura si sirve para defender la emancipación humana en contra de los dogmáticos, los cínicos y los puros. Hay que tomarse en serio una pasión de entrega atenta a las palabras del otro, que tiene como resultado último la confirmación independiente de la realidad personal. Observo a mi hija mientras lee. Está aquí y en otro lugar, es ella más que nunca, porque descubre sus sentimientos, y es al mismo tiempo otro. Cada lector se ha formado gracias a las palabras de muchos autores, que también llegaron a conocerse a sí mismos cuando organizaron sus palabras, sus ideas y sus sentimientos para establecer un diálogo con sus lectores. ¿A qué se parecen las operaciones de leer y escribir? A ponerse en el lugar del otro, quiero decir, por ejemplo, a cuidar a una hija o a un familiar enfermo. Sólo descubrimos lo que hay en nosotros mismos cuando nos desdoblamos para cuidar al otro.

Bernhard Schlink contó en su novela El lector la historia de un adolescente alemán que vivió una historia apasionada de amor con una mujer madura. Todos los días, antes de ir a la cama, la mujer le pedía a su joven amante que leyese en voz alta algunas páginas de un libro. Rota la historia de amor y pasados los años, el protagonista de la novela, ya estudiante de Derecho, se reencuentra por sorpresa con su antigua amante en un juicio, acusada de haber participado en uno de los horrendos crímenes del nazismo. La práctica jurídica adquiere entonces para el estudiante otra dimensión. No justifica de ninguna manera un crimen que lo conmociona por dentro, pero tampoco puede limitarse a juzgar desde fuera. El lector necesita comprender lo ocurrido, meterse en el drama, ponerse en el lugar del otro.

Nos ponemos muy pesados con nuestras identidades. Parece que no hay términos medios. Cuando no pretendemos imponer nuestras identidades como marco único de la totalidad, nos vamos al extremo contrario y diluimos nuestra conciencia individual en el mar ideológico de un todo que fijan las consignas y las costumbres de los otros. Por eso es decisiva la metáfora en la lectura, el sigilo con el que mi hija aprende a borrarse un poco para estar en la ciudad de sus personajes, sin renunciar a ella misma, descubriendo su propio rostro en las aguas de Venecia. Ninguna operación me recuerda tanto a la apuesta del contrato social, la otra metáfora con la que el pensamiento moderno quiso organizar los intereses privado y los públicos, las identidades y los vínculos.

La pérdida de prestigio social de las humanidades ha provocado un sentimiento de culpa entre sus disciplinas y un deseo de imitar a las ciencias. Una sucesión de pretendidos métodos científicos marca desde hace años los rumbos de las teorías literarias. Los métodos nacen, crecen, se reproducen y mueren con la pretensión de aportar una verdad científica al conocimiento de la literatura. Se sienten fuertes al aplicar un protocolo y utilizar un vocabulario tecnológico de muy dudoso gusto.

Estoy convencido de la importancia de la teoría literaria, pero estoy convencido también de que ninguna pretensión científica es más importante que la capacidad personal de lectura, la solitaria pasión con la que Leo Spitzer, Roman Jakobson, Roland Barthes, Dámaso Alonso o Fernando Lázaro Carreter supieron leer. No los admiro por científicos objetivos, sino porque con una soledad cuidadosa supieron hacer en su despacho, ante una página de Garcilaso o Baudelaire, lo mismo que ahora hace mi hija con sus ojos adolescentes.

Ante la certeza de los dogmas y la homologación de las conciencias, tal vez haya que darle hoy su completo significado histórico a la emoción del lector. La soledad compartida de alguien que lee unos versos o una narración, alguien que pide tiempo para vivir cada palabra hasta hacerse dueño de sus propias opiniones, es la mayor ofensa que podemos hacerle a un economicismo desalmado que cuenta con poderosísimos mecanismos tecnológicos de control de las conciencias y que liquida los espacios públicos, suprimiendo los textos y las plazas, es decir, los lugares donde los individuos, sin renunciar a ser ellos mismos, borran un poco sus identidades concretas para convertirse en ciudadanos.

Oponerse al progreso de la ciencia y la tecnología es simplemente reaccionario. Pero eso no significa olvidar el sentido de las humanidades, o asumir una definición tecnológica del futuro. La ciencia no puede perder la raíz de su pacto humanista. Quizá ser moderno, más que llenar las costumbres de vocabulario desarrollista, consista es ser capaces de volver a formular un contrato social adaptado a los nuevos tiempos. Y para firmar un contrato conviene leerlo todo, hasta la letra pequeña de los documentos. Así lo siento cuando pienso en el futuro, mientras observo la impertinente soledad de mi hija que lee, rodeada de gente, en una playa del sur.

Luis García Montero es escritor.






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No toca a los escritores promover la lectura




16-Agosto-2009


Óscar Cedillo/ Enviado

El crítico literario Christopher
Domínguez Michael está consciente
de que él escribe para la minoría
a la que le gusta leer


BOGOTÁ.- “Yo escribo para una minoría, que somos aquellos que gustan de la literatura y que nos gusta leer sobre literatura”, comenta de forma tajante el escritor y ensayista mexicano, Christopher Domínguez Michael, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Con su estilo parco y corto de palabra, platica que nunca ha aspirado a públicos más amplios, “porque no a todo el mundo tiene por qué gustarle la literatura. No es una obligación. Tampoco nos toca a los escritores promover la lectura. El problema central está en estimular a la lectura en la infancia y eso yo no lo puedo hacer, eso lo tienen que hacer las autoridades educativas”.

Domínguez Michael está en Colombia para presentar su más reciente trabajo, La sabiduría sin promesa. Vidas y letras del siglo XX, un libro del que él mismo adelanta que es la edición aumentada de uno que ya había sacado en 2001.

“En su origen era hacer un balance muy personal de mis gustos y de mis fobias. La literatura que me interesa del siglo XX. Es un libro de mis clásicos de la literatura moderna”.


Explica que es un trabajo muy amplio, voluminoso, donde habla de autores como Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Jünger y de críticos literarios.


El reciente trabajo del ensayista ya tuvo sus primeras críticas en México, donde incluso han calificado el título de engañoso, pues explican que no reúne a los autores más representativos de una época, pero que invita a los lectores a acercarse a nuevos escritores y encontrarse con viejos conocidos.

El autor justifica a los que lo han criticado, señalando que la importancia de un crítico literario es precisamente que genere crítica “que la provoque, que la reciba y que la otorgue. Si esta clase de libros no generan discusión, quiere decir que estoy mal”.

“El trabajo del crítico literario es sobre el término de la vanidad. Mal estaría que estos libros no lo causaran: no es el único objetivo, pero es uno de los trabajos del crítico”, señala.

Respecto a la Feria Internacional del Libro de Bogotá comentó que las ferias son espacios muy positivos, que es la forma principal en que los escritores pueden circular, pueden darse a conocer e intercambiar libros. “No conozco a muchos escritores colombianos, pero la feria es excelente para encontrar material para llevarme, más lo que yo traigo para intercambiar”.

Sobre Colombia, dijo que es un país donde se lee mucho más que en México, “donde la tradición de la prensa escrita es superior a la nuestra y eso se nota enseguida cuando tomas un periódico colombiano. Para empezar están escritos en un español muy superior al nuestro”.

Agrega que es un país más letrado a pesar de ser más pequeño.

En paralelo a México, analiza que tiene que ver con la formación estatal, porque el sistema de enseñanza mexicano tiene muchos años desde la Revolución.

Contrario a lo que pasa en el país, expresa que “la prensa de la escritura en Colombia, como primer vehículo de la lectura, ha tenido una existencia autónoma del Estado. Ha sido una fuente de legitimidad, es como su carta de presentación hacia la sociedad civil”.


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México se toma por segunda vez Feria del Libro de Bogotá




Más México en Colombia. Más Colombia en México" es el lema que acompaña la edición 22 del evento, el cual inciará mañana teniendo al país mexicano como invitado de honor.


DPA






Publicado: 11/08/2009

Bogotá. "Más México en Colombia. Más Colombia en México" es el lema que acompaña este año la edición 22 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, que abrirá mañana miércoles sus puertas por doce días con ese país como invitado de honor.

Tras 16 años de haber sido invitado de honor por primera vez en el evento de las letras más importante de la capital colombiana, México vuelve con un amplio abanico de opciones, en los que harán presencia más de 40 escritores, 89 editoriales y un sin número de actividades con lo mejor de su cultura.

Un total de 3 mil 200 metros cuadrados fueron destinados para que México exponga a los más de 400 mil visitantes que se espera visiten el evento lo mejor de sus letras, música, teatro, cine, fotografía y gastronomía.

Entre los escritores mexicanos que participarán se destacan Sergio Pitol, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Jaime Labastida, Enrique Krauze, Margo Glantz, Sabina Berman, Denise Dresser, Pura López Coral, Jorge Volpi, Xavier Velasco y Luis Felipe Fabre.

La cuota musical la pondrán Eugenia León, David Haro, Astrid Habad y los grupos Patita de Perro, Mono Blanco, Lumínico, Maderas del Istmo, Marimba Infantil de Oaxaca, Los Verseros de Michoacán y Huehues, danzantes de Tlaxcala.

En las actividades teatrales serán presentadas las obras Benito antes de Juárez, Los niños perdidos y Para ti Sor Juana. Además, se exhibirán 11 cortometrajes, ocho largometrajes y cinco documentales.

Uno de los eventos más esperados en la feria es el ciclo de "Cine mexicano y literatura" por todo el impacto y admiración que estas artes han despertado a lo largo de su historia en Colombia.

La apertura del evento será en la tarde de este miércoles con la presencia del presidente mexicano, Felipe Calderón, quien realizará una visita oficial de dos días a Colombia, en la que sostendrá reuniones con su par colombiano, Álvaro Uribe, y otros funcionarios de gobierno.




La directora de Publicaciones de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, Laura Emilia Pacheco, destacó que su país sea el primero en la historia de la Feria del Libro de Bogotá en ser invitado por segunda vez e indicó que por ello se esforzó en presentar lo mejor.

"Estamos muy agradecidos por el enorme afecto que muestran los colombianos hacia México. Aunque somos países muy similares, también somos muy diferentes y eso lo hace emocionante. Hemos hecho un gran empeño por traer lo mejor de nosotros a la feria y esperamos que lo disfruten", expresó Pacheco.

Además de las exposiciones de México, se destacan este año en la feria el Noveno Congreso de Lectura -que se ocupará de la lectura en la primera infancia-, el seminario sobre derechos de autor y el Encuentro Latinoamericano de Editores de libros para niños y jóvenes.

También se efectuará el VII Congreso Internacional de Publicaciones Universitarias, el VII Encuentro Nacional de Estudiantes de Literatura y los tradicionales encuentros de escritores y periodistas.

En la cita de escritores estarán el israelí Yaron Avitov, la ecuatoriana Gabriela Alemán y el venezolano Rafael Osio Cabrices, entre otros.

Los invitados internacionales son el escritor argentino Martín Caparros, el brasileño Flavio Gikovate, el guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, el venezolano Mario Amengual, la chilena Carla Guelfenbein y James Van Praagh.

La Feria del Libro de Bogotá es la tercera más importante en América Latina, después de la de Guadalajara y Buenos Aires, y es organizada por Corferias y la Cámara Colombiana del Libro.


La vaca que se creía mariposa



Publicado el 11 de agosto del 2009


Apuntes de un escribidor


Por: Ivi May Dzib


Emilio Ángel Lome ha publicado más de cuarenta libros y materiales didácticos para editoriales como Santillana, Porrúa, Alfaguara y Libros del Rincón de la SEP, y su trabajo para niños ha sido muy elogiado y aceptado, tanto por la crítica como por el público infantil.


En esta ocasión, me refiero a uno de sus títulos editados por Corunda y Conaculta dentro de la colección “El sueño del dragón”: “La vaca que se creía mariposa”:



“Tras un sueño sabroso y colorido/ salpicado de ronquidos y mugidos/ cierto día una vaca fantasiosa/ despertó creyéndose mariposa”.

“Dando un brinco saltó de la cama,/ se quitó a toda prisa la pijama,/ y se hizo muy quitada de la pena/ unas alas de papel y unas antenas”.


Ahora que me encuentro elaborando un prólogo para el CONAFE, precisamente de un libro de poesía para niños, fue que me interesó hablar de este tema. No erremos en pensar que una poética para niños tiene que ser necesariamente rima o un lenguaje obvio, como si el niño no fuera capaz de entender de metáforas e imágenes, porque hay que aceptar que nosotros estamos en desventaja a comparación de un niño, ya que él tiene la capacidad de imaginar, muy superior a la de nosotros; para ellos el juego es una realidad, mientras que para nosotros se torna en una mentira, ya que hemos adquirido la idea de no perder el tiempo en “jueguitos”, cosa que nos limita.


“Simulando que volaba fue a buscar/ una tímida flor donde posar/ Caminó algunos minutos, y al fin/ encontró un bellísimo jardín”.

“Allá voy”, gritó la vaca jubilosa,/ queriéndose posar sobre una rosa;/ pero en vez de aterrizar suavemente/ como bulto cayó estruendosamente”.

“Sin ser exagerado te diré/ que el jardín terminó hecho puré;/ mas la vaca no se dio por enterada,/ y fue en busca de otra flor como si nada.


En este cuento-poético-teatral, que se escribe a base de rima y cuartetos, encontramos lo que ha dado vida a la historia de la humanidad: los sueños. Una vaca despierta creyéndose mariposa, lo que provoca la furia de la sociedad que ha dicho que cada quien tiene un rol establecido y no se puede salir de él. La vaca es llevada a un psiquiatra para poder curar su “mal”, sometiéndola al orden establecido, el final y la decisión de la vaca de ser quien quiere ser nos remite a que los sueños son posibles y nos recuerda que las grandes cosas sólo se logran siendo diferente.


“Sin jardines la ciudad iba quedando,/ pues la vaca sobre todos fue brincando./ “¡Hagan algo!”, vociferaba la gente,/ “¡Esa vaca saltarina está demente!”.

“Muy molestos comentaban los vecinos:/ “¡Basta ya de semejantes desatinos!/ Esa vaca se está pasando de viva./ ¡Mandémosla a una terapia intensiva!”.


Consulte este libro, puede acceder a él en las Salas de Lectura de Yucatán que trabajan con niños, o puede preguntar a la coordinación operativa de dicho programa, ingresando a


Emilio Ángel Lome cursó la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, estudió un Diplomado en Literatura Infantil y Filosofía para Niños y una especialidad en Desarrollo de la creatividad en la Universidad Iberoamericana, Campus Santa Fe. También estudió la especialidad en Pedagogía Teatral en el Instituto Nacional de Bellas Artes. Escritor y conferencista internacional de las editoriales Santillana y Alfaguara Infantil y Juvenil. Tallerista y capacitador del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y asesor de proyectos educativos y creador de materiales didácticos.

(Lome, Emilio Ángel. “La vaca que se creía mariposa”.
Ilustraciones de Luis San Vicente.
Editorial Corunda/Concaulta, México,
D.F., 2003. Pp. 23.)



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