PNSLY en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán 2013


Aquí les dejamos el programa general del Área de talleres y fomento de lectura de la Feria Internacional de la Lectura 2013 en donde tendremos una Sala de Lectura, instalada para que puedan venir a leer alguno de los libros que están en los acervos del PNSL o para que participes en algunos de los más de 30 talleres y 50 actividades de fomento de lectura que tendremos para ti en el Salón Valladolid del 13 al 17 de marzo de 09:00 a 19:00 horas.

También les invitamos a que participen en alguno de los talleres que traerán nuestros amigos de la Dirección General de Publicaciones y Dirección General de Bibliotecas públicas de CONACULTA

¡Les esperamos!

Convocatoria para realizar Talleres y actividades de Fomento a la Lectura

Les dejamos esta invitación para que en la FILEY podamos dar muestra de las múltiples actividades que realizamos en las salas de lectura y Paralibros. ¡Todos sean bienvenidos!



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Entrega de acervos a mediadores del Programa Nacional de Salas de Lectura en Yucatán

     Con las novedades editoriales del 2012, este sábado se entregó material bibliográfico a mediadores de Salas de Lectura en el Estado; el Secretario de la Cultura y las Artes, Mtro. Raúl Vela Sosa, agradeció el compromiso de todos los mediadores, al realizar su trabajo de forma honoraria y reconoció su labor de fomento a la lectura. Destacó que “la palabra escrita comunica, pero comunica más cuando hay alguien que tiene la voluntad, la disponibilidad, el conocimiento y el talento para ayudar a otros, para hacer un flujo en la comunicación”. 

     En representación de los mediadores recibieron el acervo bibliográfico Silvia Cabrera, quien tiene a su cargo una sala de lectura con el Club de Adultos Mayores de la Universidad Marista y Rosalía Viana de Ticopó, Acanceh, con su sala “Coox xooc” (Vamos a leer). 

     En la reunión los mediadores hablaron de la conveniencia de continuar a la brevedad posible los módulos del Diplomado de Formación de Mediadores de Lectura que es certificado por la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco. Ante ello, se reiteró la voluntad de la institución, de continuar con la capacitación solicitada en el transcurso del presente año. 

     La Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) a través del Programa Nacional de Salas de Lectura, y en coordinación con la Secretaria de la Cultura y las Artes (SEDECULTA), otorgan estos apoyos para fomentar y promover la lectura en todos los puntos del Estado. 

     Cada nueva colección incluye 61 títulos de diferentes temáticas y se entrega a un total de 95 Salas de Lectura en la entidad, haciendo un total de 5,795 volúmenes. 

     Este material bibliográfico incrementará el acervo con que cuentan los Mediadores de Salas de Lectura, quienes realizan de manera voluntaria actividades de promoción a la lectura en diversos espacios tanto en el interior del estado como en la ciudad de Mérida. 

     El Programa Nacional de Salas de Lectura se implementó en Yucatán desde mayo del 2003. Con el presente incremento de material bibliográfico se cuenta ya con 42, 246 volúmenes en las Salas de Lectura que operan en el estado. 

     Algunos espacios donde funcionan las Salas de Lectura son escuelas, parques, cafeterías, domicilios, entre otros sitios y se tiene presencia en municipios como Cuzamá, Hunucmá, Izamal, Kanasín, Motul, Progreso, Tizimín, Umán y Valladolid por mencionar algunos. 

     Cabe señalar que uno de los logros más importantes de este programa fue la instalación del proyecto “Paralibros” que funcionan específicamente en los municipios de Progreso, Temax y Umán, espacios donde se realizan presentación de libros, charlas literarias, tertulias, brindando al mismo tiempo el servicio de préstamo a domicilio del material con el que se cuenta.


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El territorio de lo que somos. José María Merino

     Les dejamos el texto del escritor coruñés José María Merino quien fue el ganador del X Premio Periodístico sobre la Lectura, que concede la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, por un artículo publicado en ABC en el que reivindica el poder de la literatura para "dar sentido a la realidad confusa que nos rodea".


 

http://es.childrenslibrary.org/

Biblioteca Digital Internacional para Niños 
Una biblioteca para los niños del mundo 




     Se trata de un proyecto auspiciado por la ICDL Foundation (Fundación Biblioteca Digital Internacional para Niños), entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es “entusiasmar e inspirar a los niños del mundo para que se conviertan en miembros de la comunidad global. Niños que comprendan el valor de la tolerancia y el respeto de la diversidad cultural, los idiomas y las ideas, logrando todo esto al poner a disposición de ellos la mejor literatura infantil, gratuitamente y online”. 

     La fundación lucha por lograr su objetivo mediante la construcción de una biblioteca digital de libros infantiles destacados de todo el mundo y que apoye a las comunidades de niños y adultos en la exploración y el uso de esta literatura a través de una tecnología innovadora diseñada en asociación con los niños y para los niños. 

     Así nace esta atractiva Biblioteca Digital Internacional para Niños, donde se pueden encontrar cuentos ilustrados para leer on line en multitud de idiomas, entre ellos el español. 

     La biblioteca se organiza por diferentes secciones, como edades, temática, personajes, ilustraciones, etc. Además, se puede seleccionar la extensión de la lectura.

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Discurso del oso - J.Cortázar. Ilustrado por Emilio Urberuaga

La lectura modifica la manera de funcionar del cerebro

Por Christine Courcol (AFP)
 12/11/2010

PARÍS — El aprendizaje de la lectura, un fenómeno muy reciente como para haber influido en la evolución genética, tiene un impacto importante sobre el cerebro, que se adapta y utiliza, con independencia de la edad de alfabetización, regiones cerebrales destinadas a otras funciones.

     "No hay un sistema cerebral innato especializado en la lectura, tenemos que hacer bricolaje, utilizar sistemas que ya existen", explicó a la AFP Laurent Cohen, investigador del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica de Francia (INSERM) y uno de los responsables del estudio, publicado el jueves por la revista estadounidense Science, conjuntamente con Stanislas Dehaene.

     Los investigadores han logrado medir, mediante un IRM (Imagen por Resonancia Magnética), la actividad cerebral de 63 adultos voluntarios con diferentes índices de alfabetización: 10 analfabetos, 22 personas alfabetizadas en edad adulta y 31 personas escolarizadas desde la infancia.

     La investigación se realizó en Portugal y Brasil, países en los que hasta hace unas décadas, era "relativamente frecuente" que los niños no fueran escolarizados. Los adultos fueron sometidos a diferentes estímulos, tales como frases orales y escritas, palabras, rostros...

     Los investigadores constataron que el impacto de la alfabetización sobre el cerebro "era mayor que lo que estudios precedentes daban a entender" y concernía tanto a las áreas visuales del cerebro como aquellas utilizadas para hablar. "El aprendizaje de la lectura activa el sistema visual en las regiones especializadas en la forma escrita de las letras, lo que es normal, pero también en las regiones visuales primarias, aquellas adonde llega toda la información visual", precisó Cohen.

     Así, en la gente que aprende a leer, las respuestas aumentan también en las regiones primitivas "cuando presentamos tableros horizontales, puesto que nuestra lectura es horizontal, y no cuando presentamos tableros verticales", según el investigador.

     El cerebro recurre también a las zonas especializadas en la lengua escrita, puesto que la lectura "activa el sistema del habla" para tomar consciencia de los sonidos y permite "establecer relaciones entre el sistema visual y el sistema del habla, las letras escritas y los sonidos", subrayó Cohen.

     El aprendizaje de la lectura, incluso en la edad adulta, provoca en el cerebro una redistribución de una parte de sus recursos. De esta manera, el reconocimiento visual de los objetos y las caras cede parte de terreno a medida que aprendemos a leer y se desplaza "parcialmente hacia el hemisferio derecho". Aún se desconoce si aprender a leer tiene una consecuencia negativa sobre la capacidad de reconocimiento de los rostros.

     Los investigadores también constataron que la alfabetización a edad adulta tiene el mismo impacto en el cerebro que el aprendizaje durante la infancia. En los adultos que aprenden a leer, "los cambios que esto provoca son casi los mismos" que en los que se alfabetizaron en la infancia, aunque aquellos no obtienen tan buenos resultados por la falta de entrenamiento, concluyó Cohen.

Francisco Hinojosa y Marcela Romero

La lectura como fracaso del sistema educativo

Por Gabriel Zaid 

     Gabriel Zaid analiza en este ensayo la última encuesta sobre los hábitos de lectura en México,  cuyos resultados son descorazonadores por partida doble: porque revela el vasto océano de nuestra ignorancia y porque demuestra taxativamente cómo los nuevos universitarios no leen. 

     Leer por gusto es algo que se contagia, como todos los gustos, viendo a los entusiastas sumergidos en un libro, o escuchando el relato de sus aventuras. Tradicionalmente en México, muy pocos adquirían ese gusto en casa. Para la mayoría, el foco de contagio era la escuela: sus maestros, compañeros y amigos. Así como no abundaban los médicos hijos de médicos, pocos grandes lectores eran hijos de grandes lectores. Pero las aulas presagiaban que, en el futuro, se multiplicarían.

     Desde hace un cuarto de siglo, el esfuerzo educativo ha sido intenso. Según el sexto informe del presidente Fox, México ocupa 1.7 millones de maestros en el ciclo escolar 2006-2007: más del doble que en 1980-1981. Desde entonces, la población escolar ha subido de 21.5 a 32.7 millones, en grupos más pequeños (19 alumnos por maestro, en vez de 29). También subió la escolaridad promedio de la población económicamente activa: de cinco a nueve años. El gasto en educación (casi todo público) subió del cinco al siete por ciento del PIB. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), las familias dedicaban el dos por ciento de sus gastos a la educación en 1977 y el once por ciento en 2005: cinco veces más.

Pero, según la Encuesta nacional de lectura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, dos de cada tres entrevistados declaran leer lo mismo o menos que antes, a fines del 2005. Sólo el 30% declaró leer más. El 13% dice que jamás ha leído un libro. Y cuando se pregunta a los que no están en ese caso cuál fue el último libro que leyó, la mitad dice que no recuerda. El 40% dice que ahora lee menos. También un 40% dice que nunca ha estado en una librería. Dos años antes, en la Encuesta nacional de prácticas y consumo culturales, también de Conaculta, el 37% dijo que nunca había estado en una librería.

     Al 40% que dijo leer menos se le preguntó a qué edad leía más. El 83% (del 40%) dijo que de los 6 a los 22 años, o sea la edad escolar. Si de los entrevistados se escoge a los que tienen de 23 a 45 años (o sea los beneficiarios del gran impulso educativo), los números empeoran. El 45% (en vez del 40%) declara leer menos, de los cuales casi todos (90% en vez de 83%) dicen que leían más cuando tenían de 6 a 22 años. Queda claro que leían libros de texto, y que no aprendieron a leer por gusto.

     Los entrevistados que no leen dan varias explicaciones, la primera de las cuales (69%) es que no tienen tiempo. Pero el conjunto de los entrevistados considera que la gente no lee, en primer lugar, por falta de interés o flojera. Sólo el 9% dice que por falta de tiempo.

     Los entrevistados que han hecho estudios universitarios o de posgrado dieron respuestas todavía más notables. Según la ENIGH 2004, hay 8.8 millones de mexicanos en esa situación privilegiada (incluye a los 2.8 millones de universitarios que no terminaron sus estudios). Pero el 18% (1.6 millones) dice que nunca ha ido a una librería; el 35% (3 millones), que no lee literatura en general; el 23% (2 millones), que no lee libros de ningún tipo; el 40% (3.5 millones), que no lee periódicos; el 48% (4.2 millones), que no lee revistas y el 7% (más de medio millón) que no lee nada: ni libros, ni periódicos, ni revistas. El 30% (2.6 millones) dice que no gasta en libros, el 16% (1.4 millones) que gasta menos de $300 al año. O sea que la mitad de los universitarios (cuatro millones) prácticamente no compra libros. (Estos números confirman y acentúan lo que encontró la encuesta nacional sobre la cultura en México, realizada por la Universidad de Colima a fines de 1993: el 22.1% de los entrevistados con licenciatura o más no había comprado libros en los últimos doce meses.) Sin embargo, el 66% dice que compra la mayor parte de los libros que lee. Como dice leer en promedio cinco libros al año, esto implica que compra tres. El 77% dice que tiene su propia biblioteca, pero en el 68% de estas bibliotecas personales hay menos de 50 libros. Y ésta es la crema y nata del país.

     Según la encuesta, los mexicanos destinan casi el 2% del presupuesto familiar a la compra de libros: $220 pesos anuales La mayoría (55%) dice que no gasta ni un centavo, pero muchos estiman que gastan el cinco o el diez por ciento. La estimación está infladísima. Según la ENIGH 2004, el gasto corriente monetario en libros, revistas y periódicos fue el 0.4% del gasto familiar. Los libros representan cuando mucho la mitad, digamos 0.2%: diez veces menos que lo declarado en la encuesta.

     Según la encuesta, los mexicanos de 12 años o más leen en promedio 2.9 libros al año: 45.7% comprados, 20.1% prestados por un amigo o un familiar, 17.9% regalados, 10.2% prestados por una biblioteca y 1.2% fotocopiados. Sumando los comprados y regalados (63.6%, o sea 1.8 ejemplares), se pueden calcular los ejemplares vendidos: 103.3 millones de habitantes en octubre del 2005 x 75.7% de 12 años o más x 2.9 libros al año x 63.6% vendidos = 144 millones de ejemplares vendidos en el país el año 2005, lo cual parece exagerado.

     En la ciudad de México (DF y zona metropolitana), según la encuesta, se leen 4.6 libros al año: 64.7% comprados, 16.5% prestados por un amigo o familiar, 10.2% regalados, 5.4% prestados por una biblioteca y 1% fotocopiados. Esto daría 18.5 millones de habitantes x 76% de 12 años o más x 4.6 libros al año por 74.9% comprados o regalados = 48 millones de ejemplares vendidos en la ciudad de México el año 2005, lo cual parece exagerado.

     En la sección amarilla del directorio telefónico 2005 de la ciudad de México, había unas 325 librerías. Si se les atribuye la venta de 48 millones de ejemplares, vendieron 150,000 ejemplares cada una, que es altísimo. Las 75 librerías de Educal, cuyo tamaño es superior al promedio, tenían como meta para el año 2004 vender 75,000 libros y artículos culturales en promedio.

     Y si la cifra de 48 millones de ejemplares para la ciudad de México es exagerada, la cifra nacional (144 millones) es una exageración mayor, porque implica que la ciudad de México no representa más que el 33% del país. Para muchos editores, representa el 80%. Pero suponiendo, conservadoramente, que sea el 50%, el total nacional daría el doble de la cifra (exagerada) de la ciudad de México: 96 millones, un ejemplar por habitante. Según Fernando Peñalosa (The Mexican book industry, 1957), había 150 librerías en el directorio telefónico de la ciudad de México de 1952. Si en el directorio de 2005 hay el doble (325), pero la población se ha sextuplicado (de 3.3 a 18.5 millones), en 53 años el número de librerías por millón de habitantes se ha reducido de 45 a 18. Otro indicador: desde 1950 (en todo el país, en todos los niveles) el número de maestros se ha multiplicado casi por veinte (Estadísticas históricas de México). Sin embargo, el número de lectores (a juzgar por el número de librerías de la ciudad de México), apenas se ha duplicado. 

     Un aspecto interesante de la encuesta es que muestra claramente que el interés (o desinterés) de los padres en la lectura se reproduce en los hijos. Habría que medir esto, no sólo en los hogares, sino en las escuelas y universidades. Una encuesta centrada en el mundo escolar, seguramente mostraría que los maestros no leen, y que su falta de interés se reproduce en los alumnos, por lo cual multiplicar el gasto en escuelas y universidades sirvió para multiplicar a los graduados que no leen.


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Informe de actividades realizadas en el III Encuentro Nacional de Lectores y Libros en la ciudad de Campeche.



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