Librología: Los bestiarios medievales

Desde tiempos inmemoriales, el mundo animal ha intrigado y maravillado al hombre. Podemos encontrar su presencia en textos que van de las fábulas de Esopo en el siglo VI a. C. hasta Rebelión en la granja (1945), de George Orwell, pasando por enciclopedias y cuentos infantiles ilustrados. En la Edad Media, los bestiarios fueron un género popular, que hablaba de la singular naturaleza de los animales, combinando leones y elefantes con dragones y sirenas.

Quién no tuvo en sus manos de niño un libro que hablara de animales. Ya fuera una revista de cuentos, un libro álbum como los de Satoshi Kitamura o Anthony Browne o una enciclopedia para niños Time Life (con las reconocibles caricaturas de un chico pelucón vestido de corto y un profesor de bigote gris y bata blanca a cargo de los datos freaks). O un antiguo diccionario ilustrado del siglo pasado, robado del estante de la casa de un abuelo, con detallados y hermosos grabados zoológicos de bestias, insectos o plantas.

Esta última tradición dialoga con los diarios de viaje y las compilaciones de dibujos de flora y fauna realizados por diversos científicos naturalistas del siglo XIX, como Charles Darwin. También dialoga con las colecciones e índices de animales, los herbarios, aviarios e insectarios que surgen a mediados del siglo XVII de la mano de la imprenta de tipos móviles, ilustrados mediante xilografías. Aquí se representan las características biológicas internas y externas del animal, con el ánimo de dar cuenta de su funcionamiento como organismo vivo en sí mismo y en relación con su entorno. Sin embargo, antes de que la revolución científica tocara las puertas del siglo XVIII, los retratos y compendios de animales eran muy diferentes.


Libros de bestias

Escritos a mano por el amanuense e ilustrados por el iluminista o miniaturista de una orden monacal, los Bestiarios o “libros de bestias” son códices manuscritos que compilan diversos tipos de textos, desde narraciones hasta descripciones etimológicas, en torno a un inventario de animales reales y fantásticos.

Se trata de libros de gran tamaño y valor, ya que en su confección se utilizaban materiales de alta calidad: tintas caligráficas, pinturas doradas y azules, papeles de lino, algodón o vitela hechos a mano, y resistentes encuadernaciones en cuero.Tal es el caso del Aberdeen Bestiary, escrito e iluminado en la Inglaterra del 1200 y uno de los más ricos de su clase. Posee una alta presencia de dorado en ilustraciones y letras capitulares, al igual que un detallado trabajo de reglado y espaciado para el posicionamiento propicio del cuadro de texto en la página. Era inevitable, sin embargo, que en el proceso de su creación se produjeran errores tales como la superposición de imagen y texto o la presencia de espacios en blanco dejados por la falta de títulos o subtítulos.

Al igual que el Aberdeen Bestiary, los bestiarios en general surgen en la Inglaterra del siglo XII como la síntesis de diversas fuentes latinas y griegas que estudian y sistematizan el tópico de los animales. La gran mayoría se escribe en latín, aunque es posible encontrar manuscritos en lenguas vernáculas como el inglés y el francés. Actualmente se conservan sobre 150 ejemplares de bestiarios medievales resguardados en bibliotecas de numerosas universidades, como la Bodleian Library de la Universidad de Oxford.

A pesar de tener un sinnúmero de fuentes, entre ellos la Historia naturalis de Plinio el viejo o el De partibus animalium de Aristóteles, los dos antecedentes principales del Bestiario latino son el Physiologus y la Etymologiae. El primero, un tratado anónimo escrito originalmente en griego el siglo II d. C en Alejandría y traducido al latín durante el siglo IV, es una colección de más menos cincuenta animales, pájaros e incluso rocas, casi todos nativos del norte de África, donde se interpreta y se les da sentido a sus formas, acciones y costumbres a la luz del dogma cristiano. Cada animal es descrito con características tanto reales como simplemente verosímiles o sin asidero referencial, y a estas se les asigna un sentido moralizante bajo el tamiz de la exégesis. Por ejemplo, el elefante es concebido como una criatura sin apetito sexual que tiene coito únicamente con la finalidad de procrear y solo siente deseo una vez que ha comido de la raíz de la mandrágora, es, entonces, una alegoría de la castidad marital cristiana. Su gran enemigo, -como lo ilustra la imagen de abajo- es el dragón y contra él debe montar guardia a la hora del parto de la hembra elefante. ¡Una descripción que hoy no nos imaginamos en ningún libro de historia natural!

La Etymologiae, por otro lado, escrita por Isidoro de Sevilla en el siglo VII, es una enciclopedia donde se explicaba la naturaleza de los animales a partir de un análisis etimológico de sus nombres, elaborando intrincadas y creativas definiciones gracias a un sinfín de coincidencias. Estas, muchas veces, resultaban precipitadas y forzadas relaciones entre los nombres de los animales y sus hábitos. ¡Explica que los lirones deben su nombre latino glis al hecho de que se hinchan (gliscere en latín) cuando hibernan durante el invierno!


La necesidad de la Imaginación

Los bestiarios son mucho más que una mera síntesis del Physiologus y la Etymologiae, aunque sin duda toman prestado tanto de uno como del otro. Al igual que sus fuentes, se trata de textos bipartitos: de un lado se encuentra la imagen o iluminación y del otro el texto o la definición.

Los dibujos de las bestias están lejos de parecerse a los animales que hoy encontramos en nuestros libros, zoológicos, bosques y en la vida cotidiana en general, principalmente porque los iluministas ingleses encargados de retratarlos nunca habían visto un elefante, un cocodrilo, una cebra, un fénix, un dragón o un unicornio en vivo y en directo, todos animales africanos o fantásticos extraídos de textos griegos y latinos.

Por lo mismo debían basarse en las descripciones de otros libros y confiar a pies juntillas en la auctoritas o autoridades literarias antiguas para llevar a cabo sus representaciones. Según Debra Hassig, en su libro Medieval Bestiaries: Text, Image, Ideology (1995), es posible distinguir varios tipos de imágenes dentro de los bestiarios. Al menos dos de ellas son: el retrato, que muestra a uno o más animales del mismo tipo en un fondo neutro, como la iluminación del pelícano extraída del Aberdeen Bestiary —en general este tipo de imágenes tiene una finalidad decorativa más que simbólica— y la imagen narrativa, aquella que cuenta una historia o ilustra la escena narrada en el texto que la acompaña, como el tigre.

Luego están las definiciones, cuyo contenido consiste en una descripción zoológica, muchas veces alusiva a la Etymologiae de Isidoro de Sevilla u otras autoridades literarias antiguas o contemporáneas, seguida de una interpretación alegórica de los caracteres del animal. Anoto una que me encanta porque es uno de mis animales favoritos y acá es retratado como un ser vil y sombrío: “Isidore dice del búho: ‘El nombre búho, bubo, se forma del sonido que este hace. Es un pájaro que se lo asocia con la muerte, pesado por su plumaje, pero siempre cargando el peso de su pereza. Vive día y noche alrededor de lugares de entierro y siempre se lo encuentra en cuevas‘. Es clasificado como una criatura sucia en Leviticus y como consecuencia el búho representa cualquier tipo de pecador (…) Cuando otros pájaros ven al búho, lo señalan con fuertes gritos y asaltos. De la misma manera, si un pecador se acerca a la luz, se transforma en objeto de burla por parte de los virtuosos. Y si se lo sorprende en el acto de pecar, sus orejas son llenadas de reproche del mismo modo que los pájaros sacan las plumas del búho y lo atacan con sus picos.”

La lectura de estos textos debe ser siempre en clave didáctico-moral y no como enciclopedias que representan con cientificidad y objetividad decimonónica el mundo que nos rodea, ya que durante la época del florecimiento de estos códices, la naturaleza no es sino un libro escrito por Dios donde animales, vegetales y sus particularidades son signos de la obra y palabra divina.

Es así como los bestiarios, agrupados no en orden alfabético sino por familias y tópicos, ponen al mismo nivel a animales reales e imaginarios. Por un lado tenemos al león, rey de la selva y signo de la templanza, y a su costado, al ave fénix, símbolo irrefutable de la resurrección de Cristo. Ambos comparten el mismo espacio dentro del manuscrito, una descripción que muestra tanto sus características físicas como alegóricas y sus iluminaciones no difieren mayormente la una de la otra. ¡No hay nada que nos indique que un animal existe y el otro no!

Muchos autores se han preguntado precisamente por esta distinción. ¿Era que el hombre medieval creía verdaderamente en la existencia de este tipo de animales o que aceptaba su presencia en bestiarios y otras expresiones artísticas con la naturalidad con la que se acepta el mito? Es probable que -si bien algunos efectivamente creyeran en la existencia de dragones y unicornios (como hoy hay quienes creen en Pie Grande o los reptilianos)- hubieran otros que los aceptaran como creaciones imaginadas. La dificultad se presentaba, no obstante, cuando dichas bestias aparecían explícitamente en las Sagradas Escrituras, porque, si la palabra de Dios es divina y verdadera ¿no debiesen entonces existir cada una de sus creaciones?

Es, en cualquier caso, irrelevante para lectores y compiladores de estos manuscritos que los animales formaran o no parte del mundo real, ya que su principal función no era la de exhibir sino la de alegorizar.


Para saber más

Hoy podemos encontrar un gran número de bestiarios íntegros o en extractos disponibles en la web. Para aquellos a quienes les interese seguir profundizando el tema, les recomiendo que visiten:

  1. The Medieval Bestiary, un proyecto muy completo del académico de la Universidad de Columbia, David Badke, donde encontrarán ordenados alfabéticamente las descripciones e iluminaciones de muchísimos animales del medioevo. 
  2. La página e-codices, proyecto de digitalización de manuscritos suizos, donde es posible encontrar al menos dos bestiarios completos en latín, francés y alemán. 
  3. Medieval Animal Data-Network es un blog más amplio destinado a la discusión académica y no académica en torno a la interacción humano-animal en diversos ámbitos de la vida socio-cultural medieval y moderna. 
Además, tumblrs y blogs como Medievalist.net, Discarding Images y The Manuscript Book in the West, que están constantemente subiendo imágenes de libros manuscritos y códices relacionados con la tradición del bestiario.


Estas herramientas permiten acercar un mundo y una forma de leer los libros y la naturaleza que puede parecernos distante pero no por eso menos bella. Después de todo, el encanto contemporáneo que despiertan los bestiarios está, justamente, en que son capaces de borrar ese preciso (o a veces inexacto) límite entre lo real y lo imaginado.





FUENTE: http://www.fundacionlafuente.cl/

Biblioteca Humana

"A leer se ha dicho"


¡Muy felices por este nuevo logro de la maestra y mediadora de Salas de lectura Rosely Quijano y por el compromiso de los mediadores Rebeca Escobedo, Marina Franco, Erika Lopez y Josue Morelos Echeverria en el apoyo y confianza en esta nueva oportunidad de generar buenos lectores! 



Con el objetivo de que promover el hábito de la lectura en los jóvenes, el Colegio de Bachilleres de Yucatán (Cobay), en colaboración con la Feria Internacional de la Lectura Yucatán FILEY implementaran el programa "A leer se ha dicho". 

 El proyecto es coordinado por la maestra Rosely Quijano León, quien señaló que éste surgió a raíz de la importancia la lectura, “sobre todo en el nivel de comprensión”. 





Invitación a escuchar "el pato y la muerte"


2do Encuentro Internacional de Televisión Pública.


La televisión no debería ser enemiga de la lectura, al contrario una televisión con buenos contenidos puede ser una gran aliada, un pretexto, un potencializador para que lo que se vea en pantalla se complemente con curiosidad en libros, revistas u otras plataformas. Es por ello que estamos convencidos de que es un gran momento para debatir sobre el futuro de la televisión digital publica, específicamente de los canales culturales, los cuales están haciendo muchos esfuerzos para promover la lectura y la cultura en general. es por ello que extendemos la invitación que nos hace el Conaculta a través de Canal 22 México para seguir el 2do Encuentro Internacional de Televisión Pública. 

 Finalmente este medio de comunicación es parte de nuestro día a día y es por ello que debemos comenzar a hacer ciudadanía, viendo, siendo críticos, debatiendo, exigiendo el apoyo para que continúen retransmitiendo y produciendo programas de calidad para todos los públicos. 





Animalario

Ahora les traemos la recomendación de la mediadora Denisse Herrera:


Les dejamos este material que puede servirles en sus salas de lectura en un momento en que quieran dedicar un espacio a los Trabajos y oficios, este material aunado a los que ya tenemos en en nuestros acervos, sera de gran utilidad: 





Agradecemos a Marbe47 de la red de Slideshare.net por compartirlo.



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PNSLY en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán 2013


Aquí les dejamos el programa general del Área de talleres y fomento de lectura de la Feria Internacional de la Lectura 2013 en donde tendremos una Sala de Lectura, instalada para que puedan venir a leer alguno de los libros que están en los acervos del PNSL o para que participes en algunos de los más de 30 talleres y 50 actividades de fomento de lectura que tendremos para ti en el Salón Valladolid del 13 al 17 de marzo de 09:00 a 19:00 horas.

También les invitamos a que participen en alguno de los talleres que traerán nuestros amigos de la Dirección General de Publicaciones y Dirección General de Bibliotecas públicas de CONACULTA

¡Les esperamos!

Convocatoria para realizar Talleres y actividades de Fomento a la Lectura

Les dejamos esta invitación para que en la FILEY podamos dar muestra de las múltiples actividades que realizamos en las salas de lectura y Paralibros. ¡Todos sean bienvenidos!



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Entrega de acervos a mediadores del Programa Nacional de Salas de Lectura en Yucatán

     Con las novedades editoriales del 2012, este sábado se entregó material bibliográfico a mediadores de Salas de Lectura en el Estado; el Secretario de la Cultura y las Artes, Mtro. Raúl Vela Sosa, agradeció el compromiso de todos los mediadores, al realizar su trabajo de forma honoraria y reconoció su labor de fomento a la lectura. Destacó que “la palabra escrita comunica, pero comunica más cuando hay alguien que tiene la voluntad, la disponibilidad, el conocimiento y el talento para ayudar a otros, para hacer un flujo en la comunicación”. 

     En representación de los mediadores recibieron el acervo bibliográfico Silvia Cabrera, quien tiene a su cargo una sala de lectura con el Club de Adultos Mayores de la Universidad Marista y Rosalía Viana de Ticopó, Acanceh, con su sala “Coox xooc” (Vamos a leer). 

     En la reunión los mediadores hablaron de la conveniencia de continuar a la brevedad posible los módulos del Diplomado de Formación de Mediadores de Lectura que es certificado por la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco. Ante ello, se reiteró la voluntad de la institución, de continuar con la capacitación solicitada en el transcurso del presente año. 

     La Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) a través del Programa Nacional de Salas de Lectura, y en coordinación con la Secretaria de la Cultura y las Artes (SEDECULTA), otorgan estos apoyos para fomentar y promover la lectura en todos los puntos del Estado. 

     Cada nueva colección incluye 61 títulos de diferentes temáticas y se entrega a un total de 95 Salas de Lectura en la entidad, haciendo un total de 5,795 volúmenes. 

     Este material bibliográfico incrementará el acervo con que cuentan los Mediadores de Salas de Lectura, quienes realizan de manera voluntaria actividades de promoción a la lectura en diversos espacios tanto en el interior del estado como en la ciudad de Mérida. 

     El Programa Nacional de Salas de Lectura se implementó en Yucatán desde mayo del 2003. Con el presente incremento de material bibliográfico se cuenta ya con 42, 246 volúmenes en las Salas de Lectura que operan en el estado. 

     Algunos espacios donde funcionan las Salas de Lectura son escuelas, parques, cafeterías, domicilios, entre otros sitios y se tiene presencia en municipios como Cuzamá, Hunucmá, Izamal, Kanasín, Motul, Progreso, Tizimín, Umán y Valladolid por mencionar algunos. 

     Cabe señalar que uno de los logros más importantes de este programa fue la instalación del proyecto “Paralibros” que funcionan específicamente en los municipios de Progreso, Temax y Umán, espacios donde se realizan presentación de libros, charlas literarias, tertulias, brindando al mismo tiempo el servicio de préstamo a domicilio del material con el que se cuenta.


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El territorio de lo que somos. José María Merino

     Les dejamos el texto del escritor coruñés José María Merino quien fue el ganador del X Premio Periodístico sobre la Lectura, que concede la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, por un artículo publicado en ABC en el que reivindica el poder de la literatura para "dar sentido a la realidad confusa que nos rodea".


 

http://es.childrenslibrary.org/

Biblioteca Digital Internacional para Niños 
Una biblioteca para los niños del mundo 




     Se trata de un proyecto auspiciado por la ICDL Foundation (Fundación Biblioteca Digital Internacional para Niños), entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es “entusiasmar e inspirar a los niños del mundo para que se conviertan en miembros de la comunidad global. Niños que comprendan el valor de la tolerancia y el respeto de la diversidad cultural, los idiomas y las ideas, logrando todo esto al poner a disposición de ellos la mejor literatura infantil, gratuitamente y online”. 

     La fundación lucha por lograr su objetivo mediante la construcción de una biblioteca digital de libros infantiles destacados de todo el mundo y que apoye a las comunidades de niños y adultos en la exploración y el uso de esta literatura a través de una tecnología innovadora diseñada en asociación con los niños y para los niños. 

     Así nace esta atractiva Biblioteca Digital Internacional para Niños, donde se pueden encontrar cuentos ilustrados para leer on line en multitud de idiomas, entre ellos el español. 

     La biblioteca se organiza por diferentes secciones, como edades, temática, personajes, ilustraciones, etc. Además, se puede seleccionar la extensión de la lectura.

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Discurso del oso - J.Cortázar. Ilustrado por Emilio Urberuaga

La lectura modifica la manera de funcionar del cerebro

Por Christine Courcol (AFP)
 12/11/2010

PARÍS — El aprendizaje de la lectura, un fenómeno muy reciente como para haber influido en la evolución genética, tiene un impacto importante sobre el cerebro, que se adapta y utiliza, con independencia de la edad de alfabetización, regiones cerebrales destinadas a otras funciones.

     "No hay un sistema cerebral innato especializado en la lectura, tenemos que hacer bricolaje, utilizar sistemas que ya existen", explicó a la AFP Laurent Cohen, investigador del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica de Francia (INSERM) y uno de los responsables del estudio, publicado el jueves por la revista estadounidense Science, conjuntamente con Stanislas Dehaene.

     Los investigadores han logrado medir, mediante un IRM (Imagen por Resonancia Magnética), la actividad cerebral de 63 adultos voluntarios con diferentes índices de alfabetización: 10 analfabetos, 22 personas alfabetizadas en edad adulta y 31 personas escolarizadas desde la infancia.

     La investigación se realizó en Portugal y Brasil, países en los que hasta hace unas décadas, era "relativamente frecuente" que los niños no fueran escolarizados. Los adultos fueron sometidos a diferentes estímulos, tales como frases orales y escritas, palabras, rostros...

     Los investigadores constataron que el impacto de la alfabetización sobre el cerebro "era mayor que lo que estudios precedentes daban a entender" y concernía tanto a las áreas visuales del cerebro como aquellas utilizadas para hablar. "El aprendizaje de la lectura activa el sistema visual en las regiones especializadas en la forma escrita de las letras, lo que es normal, pero también en las regiones visuales primarias, aquellas adonde llega toda la información visual", precisó Cohen.

     Así, en la gente que aprende a leer, las respuestas aumentan también en las regiones primitivas "cuando presentamos tableros horizontales, puesto que nuestra lectura es horizontal, y no cuando presentamos tableros verticales", según el investigador.

     El cerebro recurre también a las zonas especializadas en la lengua escrita, puesto que la lectura "activa el sistema del habla" para tomar consciencia de los sonidos y permite "establecer relaciones entre el sistema visual y el sistema del habla, las letras escritas y los sonidos", subrayó Cohen.

     El aprendizaje de la lectura, incluso en la edad adulta, provoca en el cerebro una redistribución de una parte de sus recursos. De esta manera, el reconocimiento visual de los objetos y las caras cede parte de terreno a medida que aprendemos a leer y se desplaza "parcialmente hacia el hemisferio derecho". Aún se desconoce si aprender a leer tiene una consecuencia negativa sobre la capacidad de reconocimiento de los rostros.

     Los investigadores también constataron que la alfabetización a edad adulta tiene el mismo impacto en el cerebro que el aprendizaje durante la infancia. En los adultos que aprenden a leer, "los cambios que esto provoca son casi los mismos" que en los que se alfabetizaron en la infancia, aunque aquellos no obtienen tan buenos resultados por la falta de entrenamiento, concluyó Cohen.

Francisco Hinojosa y Marcela Romero

La lectura como fracaso del sistema educativo

Por Gabriel Zaid 

     Gabriel Zaid analiza en este ensayo la última encuesta sobre los hábitos de lectura en México,  cuyos resultados son descorazonadores por partida doble: porque revela el vasto océano de nuestra ignorancia y porque demuestra taxativamente cómo los nuevos universitarios no leen. 

     Leer por gusto es algo que se contagia, como todos los gustos, viendo a los entusiastas sumergidos en un libro, o escuchando el relato de sus aventuras. Tradicionalmente en México, muy pocos adquirían ese gusto en casa. Para la mayoría, el foco de contagio era la escuela: sus maestros, compañeros y amigos. Así como no abundaban los médicos hijos de médicos, pocos grandes lectores eran hijos de grandes lectores. Pero las aulas presagiaban que, en el futuro, se multiplicarían.

     Desde hace un cuarto de siglo, el esfuerzo educativo ha sido intenso. Según el sexto informe del presidente Fox, México ocupa 1.7 millones de maestros en el ciclo escolar 2006-2007: más del doble que en 1980-1981. Desde entonces, la población escolar ha subido de 21.5 a 32.7 millones, en grupos más pequeños (19 alumnos por maestro, en vez de 29). También subió la escolaridad promedio de la población económicamente activa: de cinco a nueve años. El gasto en educación (casi todo público) subió del cinco al siete por ciento del PIB. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), las familias dedicaban el dos por ciento de sus gastos a la educación en 1977 y el once por ciento en 2005: cinco veces más.

Pero, según la Encuesta nacional de lectura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, dos de cada tres entrevistados declaran leer lo mismo o menos que antes, a fines del 2005. Sólo el 30% declaró leer más. El 13% dice que jamás ha leído un libro. Y cuando se pregunta a los que no están en ese caso cuál fue el último libro que leyó, la mitad dice que no recuerda. El 40% dice que ahora lee menos. También un 40% dice que nunca ha estado en una librería. Dos años antes, en la Encuesta nacional de prácticas y consumo culturales, también de Conaculta, el 37% dijo que nunca había estado en una librería.

     Al 40% que dijo leer menos se le preguntó a qué edad leía más. El 83% (del 40%) dijo que de los 6 a los 22 años, o sea la edad escolar. Si de los entrevistados se escoge a los que tienen de 23 a 45 años (o sea los beneficiarios del gran impulso educativo), los números empeoran. El 45% (en vez del 40%) declara leer menos, de los cuales casi todos (90% en vez de 83%) dicen que leían más cuando tenían de 6 a 22 años. Queda claro que leían libros de texto, y que no aprendieron a leer por gusto.

     Los entrevistados que no leen dan varias explicaciones, la primera de las cuales (69%) es que no tienen tiempo. Pero el conjunto de los entrevistados considera que la gente no lee, en primer lugar, por falta de interés o flojera. Sólo el 9% dice que por falta de tiempo.

     Los entrevistados que han hecho estudios universitarios o de posgrado dieron respuestas todavía más notables. Según la ENIGH 2004, hay 8.8 millones de mexicanos en esa situación privilegiada (incluye a los 2.8 millones de universitarios que no terminaron sus estudios). Pero el 18% (1.6 millones) dice que nunca ha ido a una librería; el 35% (3 millones), que no lee literatura en general; el 23% (2 millones), que no lee libros de ningún tipo; el 40% (3.5 millones), que no lee periódicos; el 48% (4.2 millones), que no lee revistas y el 7% (más de medio millón) que no lee nada: ni libros, ni periódicos, ni revistas. El 30% (2.6 millones) dice que no gasta en libros, el 16% (1.4 millones) que gasta menos de $300 al año. O sea que la mitad de los universitarios (cuatro millones) prácticamente no compra libros. (Estos números confirman y acentúan lo que encontró la encuesta nacional sobre la cultura en México, realizada por la Universidad de Colima a fines de 1993: el 22.1% de los entrevistados con licenciatura o más no había comprado libros en los últimos doce meses.) Sin embargo, el 66% dice que compra la mayor parte de los libros que lee. Como dice leer en promedio cinco libros al año, esto implica que compra tres. El 77% dice que tiene su propia biblioteca, pero en el 68% de estas bibliotecas personales hay menos de 50 libros. Y ésta es la crema y nata del país.

     Según la encuesta, los mexicanos destinan casi el 2% del presupuesto familiar a la compra de libros: $220 pesos anuales La mayoría (55%) dice que no gasta ni un centavo, pero muchos estiman que gastan el cinco o el diez por ciento. La estimación está infladísima. Según la ENIGH 2004, el gasto corriente monetario en libros, revistas y periódicos fue el 0.4% del gasto familiar. Los libros representan cuando mucho la mitad, digamos 0.2%: diez veces menos que lo declarado en la encuesta.

     Según la encuesta, los mexicanos de 12 años o más leen en promedio 2.9 libros al año: 45.7% comprados, 20.1% prestados por un amigo o un familiar, 17.9% regalados, 10.2% prestados por una biblioteca y 1.2% fotocopiados. Sumando los comprados y regalados (63.6%, o sea 1.8 ejemplares), se pueden calcular los ejemplares vendidos: 103.3 millones de habitantes en octubre del 2005 x 75.7% de 12 años o más x 2.9 libros al año x 63.6% vendidos = 144 millones de ejemplares vendidos en el país el año 2005, lo cual parece exagerado.

     En la ciudad de México (DF y zona metropolitana), según la encuesta, se leen 4.6 libros al año: 64.7% comprados, 16.5% prestados por un amigo o familiar, 10.2% regalados, 5.4% prestados por una biblioteca y 1% fotocopiados. Esto daría 18.5 millones de habitantes x 76% de 12 años o más x 4.6 libros al año por 74.9% comprados o regalados = 48 millones de ejemplares vendidos en la ciudad de México el año 2005, lo cual parece exagerado.

     En la sección amarilla del directorio telefónico 2005 de la ciudad de México, había unas 325 librerías. Si se les atribuye la venta de 48 millones de ejemplares, vendieron 150,000 ejemplares cada una, que es altísimo. Las 75 librerías de Educal, cuyo tamaño es superior al promedio, tenían como meta para el año 2004 vender 75,000 libros y artículos culturales en promedio.

     Y si la cifra de 48 millones de ejemplares para la ciudad de México es exagerada, la cifra nacional (144 millones) es una exageración mayor, porque implica que la ciudad de México no representa más que el 33% del país. Para muchos editores, representa el 80%. Pero suponiendo, conservadoramente, que sea el 50%, el total nacional daría el doble de la cifra (exagerada) de la ciudad de México: 96 millones, un ejemplar por habitante. Según Fernando Peñalosa (The Mexican book industry, 1957), había 150 librerías en el directorio telefónico de la ciudad de México de 1952. Si en el directorio de 2005 hay el doble (325), pero la población se ha sextuplicado (de 3.3 a 18.5 millones), en 53 años el número de librerías por millón de habitantes se ha reducido de 45 a 18. Otro indicador: desde 1950 (en todo el país, en todos los niveles) el número de maestros se ha multiplicado casi por veinte (Estadísticas históricas de México). Sin embargo, el número de lectores (a juzgar por el número de librerías de la ciudad de México), apenas se ha duplicado. 

     Un aspecto interesante de la encuesta es que muestra claramente que el interés (o desinterés) de los padres en la lectura se reproduce en los hijos. Habría que medir esto, no sólo en los hogares, sino en las escuelas y universidades. Una encuesta centrada en el mundo escolar, seguramente mostraría que los maestros no leen, y que su falta de interés se reproduce en los alumnos, por lo cual multiplicar el gasto en escuelas y universidades sirvió para multiplicar a los graduados que no leen.


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Informe de actividades realizadas en el III Encuentro Nacional de Lectores y Libros en la ciudad de Campeche.


JUAN TUL Y LA ARDILLA

Les compartimos esta leyenda que nos enviaron las mediadoras Lilia y Erika Angulo Bermejo, leyenda que esta en el boletín mensual de su sala de lectura. 


     Cierta vez el conejo Juan Tul sostenía con las manos el techo de una cueva. Pasó la ardilla, se detuvo y al verlo en tal apuro le dijo: — ¿Qué haces Juan Tul? 
 —Ya lo ves, sostengo el techo de esta cueva. 
 — ¿Estarás cansado? 
 —Mucho. 
 —Si quieres yo te ayudaré. 
 —Me harás un favor porque te digo que ya no puedo más.
     La ardilla tomó el lugar de Juan Tul y allí se estuvo horas de horas hasta que cayó en la cuenta de que se trataba de una broma. Bajó las manos y salió de la cueva. 
      A los pocos días encontró a Juan Tul y le dijo: —Me engañaste con eso de la cueva. Juan Tul, haciéndose el sorprendido, le contestó: —Jamás he estado en la cueva que dices. 
     Llevo meses en este zacatal. Por cierto, estoy que me muero de cansancio. ¿Por qué no me das una mano? —Con mucho gusto— respondió la ardilla Juan Tul le echó encima los hatos más grandes de zacate y escapó. 
     La ardilla se rindió bajo el peso y como pudo se escurrió y luego pensó: "Otra vez me engañó Juan Tul". 
     En un camino volvió a encontrar a Juan Tul y le dijo: —Ya no me engañarás más, Juan Tul. Con este bejuco te voy a dar una paliza. 
 — ¡Qué cosas dices! Desde niño vivo junto a este árbol. Jamás me he alejado de él. No sé, la verdad, no sé de qué me hablas. 
—De todas maneras te tengo que castigar. 
— ¿Y por castigarme así, vas a despreciar las piñuelas que están allí? 
— ¿Dónde? 
— ¿No las ves, tonta? ¡Allí, a la orilla del camino! Y mientras la ardilla buscaba las piñuelas, Juan Tul desapareció. 
     Una tarde, la ardilla tropezó con Juan Tul y le dijo: —Oye, Juan Tul... 
—Yo no soy Juan Tul. Yo acabo de salir del bosque que está del otro lado del camino. 
—Entonces ¿me darás un poco de agua? ¡Vengo sedienta de tanto correr! 
— ¡Claro que sí! Aquí tienes mi calabazo lleno de agua. Bebe hasta la última gota, si quieres.      Sedienta como estaba, la ardilla bebió de golpe todo el contenido del calabazo y cuando tomó aliento cayó de bruces. Lo que había tomado era aguardiente. 
     Entonces Juan Tul, muerto de risa, le dijo: —Vieja borracha, ahora alcánzame si puedes. Y echó a correr.



     Texto extraído del libro Leyendas y Consejas del Antiguo Yucatán de Ermilo Abreu Gómez. 
     Editado por el Fondo de Cultura Económica, México.


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eBook en México: Las razones del rezago



     A pesar de que en México, Random House Mondadori y Grupo Santillana han puesto 4 mil 700 títulos a la venta en la página de iBookstore: www.itunes.com/la/ibookstore, desde la semana pasada, lo que representa la totalidad del catalogo en conjunto de ambos grupos, el paso de la lectura y consumo de libros en papel a la lectura y consumo en formato digital en México avanza, pero aun paso muy lento. 

     Contrario al mundo anglosajón y nórdico, donde el libro vive un profundo cambio de modelo de lectura, consumo y formación de una biblioteca y es un tema que se analiza en muchos países, incluido España, en México los asuntos de discusión tienen que ver con educación, lectura y fomento. Más que el cambio de paradigma del libro de papel al eBook, lo que se discute en el país es el paradigma de cuánto y cómo leemos. 

     Carlos Ramírez, director general de Santillana Ediciones Generales México, sostiene que en México las editoriales apenas producen libros electrónicos y que sus ventas están muy por debajo del 1%. Da un ejemplo concreto: desde hace seis meses tienen la política de que todos los libros de los diferentes sellos de Santillana salgan en papel al mismo tiempo que en digital donde no se vende casi nada: “Nuestro top de tops de best sellers en descargas fue un libro que tuvo 67 descargas y del resto el uno, uno, uno se repite más de mil veces”. 

     Esa falta de compradores es resultado de la falta de lectores. Hace unos meses Grupo Santillana realizó una encuesta entre profesores de primaria y secundaria de ocho ciudades del país, los resultados mostraron que en promedio cada maestro había leído sólo un libro los últimos 18 meses. 

     La realidad es que México debe ser primero un país lector y sólo así será un país lector en papel o en digital. Por eso es que Laura Emilia Pacheco, directora de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, afirma que es necesario emplear todas las herramientas para el fomento del libro y la lectura, y que luego vendrá el cambio de paradigma de papel a eBook. 

     Recordó que en la pasada edición de la Feria del libro de Frankfurt los estantes no tenían libros sino códigos QR para ser descargados y además vio un libro sin letras, es más, sin ninguna grafía, las hojas estaban llenas de códigos y códigos para comprar y descargar en cualquier soporte. 


Lo que inhibe la migración 

     En España, Manuel Gil ha reflexionado sobre el tema; junto con Joaquín Rodríguez ha publicado el texto El paradigma digital y sostenible del libro, en México en cambio hacen falta discusiones. 

     Carlos Ramírez, afirma que hoy en día mucha gente tiene iPad y lo usa para navegar en Internet o jugar, pero no para leer. “Mientras el tema educativo siga siendo la gran tarea pendiente el consumo electrónico lo será porque lo que el libro electrónico hace es una migración de los que ya leemos en el formato impreso; es una cuestión de hábitos, a diferencia de la música los libros se consumen de otra manera. Si no he leído toda mi vida, no lo voy a hacer ahora en formato electrónico. En países anglosajones o nórdicos donde leer era una costumbre, migrar al formato digital es más fácil, pero como todavía nos falta recorrer mucho con el libro impreso, pues nos falta muchisísimo en el digital”. 

     Laura Emilia Pacheco es optimista: “En unos años vamos a voltear a ver este periodo y nos vamos a morir de risa porque apenas estamos entrando a esto, tenemos temor, no sabemos muy bien cómo se hace, pero este surgimiento de la tecnología que se inscribe dentro de la cultura ha abierto un mapa que no tiene caminos pero tampoco retornos, creo que este cambio de paradigma en muchos casos significa nuevas formas de lectura y nuevas formas de escritura”. 

     Tomás Granados, coordinador editorial del Fondo de Cultura Económica, dice que México está en pleno cambio. “Contra lo que mucha gente piensa, hoy los libros son más baratos que nunca, lo que ha permitido que muchísima gente tenga bibliotecas personales. Tener una gran cantidad de libros no nos vuelve coleccionistas, en el sentido refinado que solemos darle a la palabra. Valorar un acervo por su mera existencia material es practicar un fetichismo pobretón, que también se manifiesta al usar desdeñosamente el término contenidos”. 


¿Poseedores de contenidos? 

     Granados se sitúa justo en este cambio de pasar de coleccionar libros en papel a descargar contenidos digitales: “Hay algo desagradable en no ser dueño de un objeto, pero creo que cuando las aguas se asienten podremos decir, como hacemos respecto de los bienes raíces, ‘feliz el que posee’ (aunque uno no sea propietario). Ser dueño de un poco de papel manchado de tinta no significa que leamos mejor. Y aunque suene feo, ser un mero licenciatario puede abrir nuevas posibilidades: como los libros electrónicos carecen de ‘distractores’ (diseño tipográfico, textura del papel, olor), tal vez podamos practicar desnudamente la lectura”. 

     Para el escritor Alberto Chimal es ligeramente peor: “en sentido estricto no posees los contenidos que compras: se te dan en licencia, que como se ha visto en casos recientes se puede revocar y en ocasiones se quitan sin que medie explicación ni justificación”. 

     Granados habla de los contenidos como legados y espera que los libros se puedan legar, aunque sabe que hay muchos factores que atentan contra ese derecho elemental de quien fallece, pues las letras chiquitas de las licencias siguen planteando debates. 

     Tampoco están claros ni los derechos de los compradores de materiales digitales. “Todavía hay dudas. Ese terreno está lleno de incógnitas, tanto positivas como negativas. Un ejemplo de las primeras es que, con algunos vendedores de contenidos, éstos están a salvo de lo que le ocurra al dispositivo concreto en el que uno esté leyéndolo: si se te echa a perder tu Kindle y lo renuevas, de golpe tienes toda tu biblioteca disponible en el nuevo aparato (¿algún editor de libros en papel se atrevería a ofrecer un seguro contra inundación o incendio a quien compre un ejemplar impreso?). A cambio, se acotan ciertos derechos, como los de préstamo, reproducción, destrucción, reventa”, afirma Granados, quien asegura que en el FCE quien compra y descarga un libro electrónico puede legar el archivo. 

     Cambiar el concepto de lector y coleccionista en papel y entender que hay que convertirse en “mero licenciatario” como lo señala Tomás Granados, no es sencillo. 

     El escritor Alberto Chimal tiene claro que “deberíamos” cambiar nuestro paradigma en torno a los libros, pasar de tenerlos como objetos a convertirlos en contenidos o mejor dicho licencias de uso, pero “no lo hemos hecho”. 

     “Personalmente creo que ese nuevo paradigma es una de las consecuencias más negativas del desarrollo del libro electrónico, pero nadie ha ofrecido una alternativa (o no ha conseguido superar la presión de las grandes empresas involucradas)”. 

     Pero ¿se podrá leer mucho más en formato digital que en papel? Remírez cita al Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, cuando éste durante la Feria Internacional de Guadalajara dijo: “Pongamos que una persona lee un libro a la semana, que suena bastante agresivo, puede leer 50 libros al año, pongamos que cumpla sus bodas de oro como lector, multipliquemos esos 50 por 50, podría leer máximo 2 mil 500 libros y la propaganda es muy ridícula cuando dice ‘este dispositivo electrónico puede albergar 5 mil títulos’, es ridícula porque nunca se van a poder leer”. 




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