Teoría impertinente de la lectura





Cada lector se ha formado gracias a las palabras de muchos autores, que también llegaron a conocerse a sí mismos cuando organizaron sus palabras, sus ideas y sus sentimientos para establecer un diálogo con sus lectores.

LUIS GARCÍA MONTERO

16/08/2009

Es agosto y la playa está llena de gente. Observo a mi hija mientras lee tumbada en una hamaca, en medio de los gritos, los bañistas, los paseantes, las cometas y los vendedores de patatas fritas. El acto de leer delimita para ella un espacio propio, un reino singular de soledad y absoluta pertenencia. Siento lo mismo que cuando veo a alguien leer en el metro, en los aeropuertos o en el banco de una plaza. Aunque soy de los que prefiere refugiarse en el ámbito de una butaca familiar, reconozco la sigilosa intimidad que traza las fronteras personales del lector callejero entre la multitud.

Mi hija está allí con una certeza impertinente, con una autoridad singular que desafía al mundo. Lo curioso es que también sé que no está allí. Como yo le he dejado el libro en el que ahora vive, estoy convencido de que se encuentra en Venecia, observando con ojos de persona mayor la belleza de un adolescente.


La verdad es que resulta curiosa la afortunada flexibilidad de los asuntos reales. Mis ojos de hombre maduro observan en una playa de Andalucía la belleza de una adolescente que reafirma con una misteriosa autoridad su presencia, su forma de estar aquí, mientras se encuentra muy lejos, en otro mar, observando con ojos de persona mayor los baños de un adolescente.

A veces siento que el ser humano no se caracteriza por su capacidad de pensar, sino por su capacidad de dividirse, de hacerse presente o de borrarse según las necesidades de su deseo y su conciencia. Por eso me parece decisiva la operación de leer como metáfora de una reivindicación decente de la modernidad. Copio unas palabras de Edward W. Said, de su libro Humanismo y crítica democrática (Debate, 2008): "La realidad de la lectura es, ante todo, un acto de emancipación e ilustración humana, quizá modesto, pero que transforma y realza nuestro conocimiento en aras de algo diferente del reduccionismo, el cinismo o el estéril mantenerse al margen".

Las formas del dogmatismo actual, más allá de las ideologías totalitarias, tienen mucho que ver con la reducción de los matices del mundo a breves titulares que sirven para imponer opiniones y simplificar la realidad, haciendo imposible un verdadero uso de la conciencia individual. Los dogmas de hoy dependen con frecuencia de las nuevas velocidades de la información. La invitación al cinismo, el deseo de relativizarlo todo, suele ser el camino de las inteligencias que juegan a destruir las ilusiones colectivas.

Como hacía el poeta Campoamor contra el liberalismo romántico, los cínicos, más que defender sus ideas reaccionarias, se limitan a ridiculizar las apuestas optimistas. Confieso que el cinismo, como disfraz del pensamiento reaccionario, me molesta incluso más que la pretendida pureza de los que se mantienen al margen y se lavan las manos. A los puros, es decir, a los inquisidores actuales, no les preparan el terreno los sacerdotes, sino el cinismo.

No es, por tanto, asunto menor la reivindicación de la lectura si sirve para defender la emancipación humana en contra de los dogmáticos, los cínicos y los puros. Hay que tomarse en serio una pasión de entrega atenta a las palabras del otro, que tiene como resultado último la confirmación independiente de la realidad personal. Observo a mi hija mientras lee. Está aquí y en otro lugar, es ella más que nunca, porque descubre sus sentimientos, y es al mismo tiempo otro. Cada lector se ha formado gracias a las palabras de muchos autores, que también llegaron a conocerse a sí mismos cuando organizaron sus palabras, sus ideas y sus sentimientos para establecer un diálogo con sus lectores. ¿A qué se parecen las operaciones de leer y escribir? A ponerse en el lugar del otro, quiero decir, por ejemplo, a cuidar a una hija o a un familiar enfermo. Sólo descubrimos lo que hay en nosotros mismos cuando nos desdoblamos para cuidar al otro.

Bernhard Schlink contó en su novela El lector la historia de un adolescente alemán que vivió una historia apasionada de amor con una mujer madura. Todos los días, antes de ir a la cama, la mujer le pedía a su joven amante que leyese en voz alta algunas páginas de un libro. Rota la historia de amor y pasados los años, el protagonista de la novela, ya estudiante de Derecho, se reencuentra por sorpresa con su antigua amante en un juicio, acusada de haber participado en uno de los horrendos crímenes del nazismo. La práctica jurídica adquiere entonces para el estudiante otra dimensión. No justifica de ninguna manera un crimen que lo conmociona por dentro, pero tampoco puede limitarse a juzgar desde fuera. El lector necesita comprender lo ocurrido, meterse en el drama, ponerse en el lugar del otro.

Nos ponemos muy pesados con nuestras identidades. Parece que no hay términos medios. Cuando no pretendemos imponer nuestras identidades como marco único de la totalidad, nos vamos al extremo contrario y diluimos nuestra conciencia individual en el mar ideológico de un todo que fijan las consignas y las costumbres de los otros. Por eso es decisiva la metáfora en la lectura, el sigilo con el que mi hija aprende a borrarse un poco para estar en la ciudad de sus personajes, sin renunciar a ella misma, descubriendo su propio rostro en las aguas de Venecia. Ninguna operación me recuerda tanto a la apuesta del contrato social, la otra metáfora con la que el pensamiento moderno quiso organizar los intereses privado y los públicos, las identidades y los vínculos.

La pérdida de prestigio social de las humanidades ha provocado un sentimiento de culpa entre sus disciplinas y un deseo de imitar a las ciencias. Una sucesión de pretendidos métodos científicos marca desde hace años los rumbos de las teorías literarias. Los métodos nacen, crecen, se reproducen y mueren con la pretensión de aportar una verdad científica al conocimiento de la literatura. Se sienten fuertes al aplicar un protocolo y utilizar un vocabulario tecnológico de muy dudoso gusto.

Estoy convencido de la importancia de la teoría literaria, pero estoy convencido también de que ninguna pretensión científica es más importante que la capacidad personal de lectura, la solitaria pasión con la que Leo Spitzer, Roman Jakobson, Roland Barthes, Dámaso Alonso o Fernando Lázaro Carreter supieron leer. No los admiro por científicos objetivos, sino porque con una soledad cuidadosa supieron hacer en su despacho, ante una página de Garcilaso o Baudelaire, lo mismo que ahora hace mi hija con sus ojos adolescentes.

Ante la certeza de los dogmas y la homologación de las conciencias, tal vez haya que darle hoy su completo significado histórico a la emoción del lector. La soledad compartida de alguien que lee unos versos o una narración, alguien que pide tiempo para vivir cada palabra hasta hacerse dueño de sus propias opiniones, es la mayor ofensa que podemos hacerle a un economicismo desalmado que cuenta con poderosísimos mecanismos tecnológicos de control de las conciencias y que liquida los espacios públicos, suprimiendo los textos y las plazas, es decir, los lugares donde los individuos, sin renunciar a ser ellos mismos, borran un poco sus identidades concretas para convertirse en ciudadanos.

Oponerse al progreso de la ciencia y la tecnología es simplemente reaccionario. Pero eso no significa olvidar el sentido de las humanidades, o asumir una definición tecnológica del futuro. La ciencia no puede perder la raíz de su pacto humanista. Quizá ser moderno, más que llenar las costumbres de vocabulario desarrollista, consista es ser capaces de volver a formular un contrato social adaptado a los nuevos tiempos. Y para firmar un contrato conviene leerlo todo, hasta la letra pequeña de los documentos. Así lo siento cuando pienso en el futuro, mientras observo la impertinente soledad de mi hija que lee, rodeada de gente, en una playa del sur.

Luis García Montero es escritor.






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No toca a los escritores promover la lectura




16-Agosto-2009


Óscar Cedillo/ Enviado

El crítico literario Christopher
Domínguez Michael está consciente
de que él escribe para la minoría
a la que le gusta leer


BOGOTÁ.- “Yo escribo para una minoría, que somos aquellos que gustan de la literatura y que nos gusta leer sobre literatura”, comenta de forma tajante el escritor y ensayista mexicano, Christopher Domínguez Michael, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Con su estilo parco y corto de palabra, platica que nunca ha aspirado a públicos más amplios, “porque no a todo el mundo tiene por qué gustarle la literatura. No es una obligación. Tampoco nos toca a los escritores promover la lectura. El problema central está en estimular a la lectura en la infancia y eso yo no lo puedo hacer, eso lo tienen que hacer las autoridades educativas”.

Domínguez Michael está en Colombia para presentar su más reciente trabajo, La sabiduría sin promesa. Vidas y letras del siglo XX, un libro del que él mismo adelanta que es la edición aumentada de uno que ya había sacado en 2001.

“En su origen era hacer un balance muy personal de mis gustos y de mis fobias. La literatura que me interesa del siglo XX. Es un libro de mis clásicos de la literatura moderna”.


Explica que es un trabajo muy amplio, voluminoso, donde habla de autores como Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Jünger y de críticos literarios.


El reciente trabajo del ensayista ya tuvo sus primeras críticas en México, donde incluso han calificado el título de engañoso, pues explican que no reúne a los autores más representativos de una época, pero que invita a los lectores a acercarse a nuevos escritores y encontrarse con viejos conocidos.

El autor justifica a los que lo han criticado, señalando que la importancia de un crítico literario es precisamente que genere crítica “que la provoque, que la reciba y que la otorgue. Si esta clase de libros no generan discusión, quiere decir que estoy mal”.

“El trabajo del crítico literario es sobre el término de la vanidad. Mal estaría que estos libros no lo causaran: no es el único objetivo, pero es uno de los trabajos del crítico”, señala.

Respecto a la Feria Internacional del Libro de Bogotá comentó que las ferias son espacios muy positivos, que es la forma principal en que los escritores pueden circular, pueden darse a conocer e intercambiar libros. “No conozco a muchos escritores colombianos, pero la feria es excelente para encontrar material para llevarme, más lo que yo traigo para intercambiar”.

Sobre Colombia, dijo que es un país donde se lee mucho más que en México, “donde la tradición de la prensa escrita es superior a la nuestra y eso se nota enseguida cuando tomas un periódico colombiano. Para empezar están escritos en un español muy superior al nuestro”.

Agrega que es un país más letrado a pesar de ser más pequeño.

En paralelo a México, analiza que tiene que ver con la formación estatal, porque el sistema de enseñanza mexicano tiene muchos años desde la Revolución.

Contrario a lo que pasa en el país, expresa que “la prensa de la escritura en Colombia, como primer vehículo de la lectura, ha tenido una existencia autónoma del Estado. Ha sido una fuente de legitimidad, es como su carta de presentación hacia la sociedad civil”.


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México se toma por segunda vez Feria del Libro de Bogotá




Más México en Colombia. Más Colombia en México" es el lema que acompaña la edición 22 del evento, el cual inciará mañana teniendo al país mexicano como invitado de honor.


DPA






Publicado: 11/08/2009

Bogotá. "Más México en Colombia. Más Colombia en México" es el lema que acompaña este año la edición 22 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, que abrirá mañana miércoles sus puertas por doce días con ese país como invitado de honor.

Tras 16 años de haber sido invitado de honor por primera vez en el evento de las letras más importante de la capital colombiana, México vuelve con un amplio abanico de opciones, en los que harán presencia más de 40 escritores, 89 editoriales y un sin número de actividades con lo mejor de su cultura.

Un total de 3 mil 200 metros cuadrados fueron destinados para que México exponga a los más de 400 mil visitantes que se espera visiten el evento lo mejor de sus letras, música, teatro, cine, fotografía y gastronomía.

Entre los escritores mexicanos que participarán se destacan Sergio Pitol, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Jaime Labastida, Enrique Krauze, Margo Glantz, Sabina Berman, Denise Dresser, Pura López Coral, Jorge Volpi, Xavier Velasco y Luis Felipe Fabre.

La cuota musical la pondrán Eugenia León, David Haro, Astrid Habad y los grupos Patita de Perro, Mono Blanco, Lumínico, Maderas del Istmo, Marimba Infantil de Oaxaca, Los Verseros de Michoacán y Huehues, danzantes de Tlaxcala.

En las actividades teatrales serán presentadas las obras Benito antes de Juárez, Los niños perdidos y Para ti Sor Juana. Además, se exhibirán 11 cortometrajes, ocho largometrajes y cinco documentales.

Uno de los eventos más esperados en la feria es el ciclo de "Cine mexicano y literatura" por todo el impacto y admiración que estas artes han despertado a lo largo de su historia en Colombia.

La apertura del evento será en la tarde de este miércoles con la presencia del presidente mexicano, Felipe Calderón, quien realizará una visita oficial de dos días a Colombia, en la que sostendrá reuniones con su par colombiano, Álvaro Uribe, y otros funcionarios de gobierno.




La directora de Publicaciones de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, Laura Emilia Pacheco, destacó que su país sea el primero en la historia de la Feria del Libro de Bogotá en ser invitado por segunda vez e indicó que por ello se esforzó en presentar lo mejor.

"Estamos muy agradecidos por el enorme afecto que muestran los colombianos hacia México. Aunque somos países muy similares, también somos muy diferentes y eso lo hace emocionante. Hemos hecho un gran empeño por traer lo mejor de nosotros a la feria y esperamos que lo disfruten", expresó Pacheco.

Además de las exposiciones de México, se destacan este año en la feria el Noveno Congreso de Lectura -que se ocupará de la lectura en la primera infancia-, el seminario sobre derechos de autor y el Encuentro Latinoamericano de Editores de libros para niños y jóvenes.

También se efectuará el VII Congreso Internacional de Publicaciones Universitarias, el VII Encuentro Nacional de Estudiantes de Literatura y los tradicionales encuentros de escritores y periodistas.

En la cita de escritores estarán el israelí Yaron Avitov, la ecuatoriana Gabriela Alemán y el venezolano Rafael Osio Cabrices, entre otros.

Los invitados internacionales son el escritor argentino Martín Caparros, el brasileño Flavio Gikovate, el guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, el venezolano Mario Amengual, la chilena Carla Guelfenbein y James Van Praagh.

La Feria del Libro de Bogotá es la tercera más importante en América Latina, después de la de Guadalajara y Buenos Aires, y es organizada por Corferias y la Cámara Colombiana del Libro.


La vaca que se creía mariposa



Publicado el 11 de agosto del 2009


Apuntes de un escribidor


Por: Ivi May Dzib


Emilio Ángel Lome ha publicado más de cuarenta libros y materiales didácticos para editoriales como Santillana, Porrúa, Alfaguara y Libros del Rincón de la SEP, y su trabajo para niños ha sido muy elogiado y aceptado, tanto por la crítica como por el público infantil.


En esta ocasión, me refiero a uno de sus títulos editados por Corunda y Conaculta dentro de la colección “El sueño del dragón”: “La vaca que se creía mariposa”:



“Tras un sueño sabroso y colorido/ salpicado de ronquidos y mugidos/ cierto día una vaca fantasiosa/ despertó creyéndose mariposa”.

“Dando un brinco saltó de la cama,/ se quitó a toda prisa la pijama,/ y se hizo muy quitada de la pena/ unas alas de papel y unas antenas”.


Ahora que me encuentro elaborando un prólogo para el CONAFE, precisamente de un libro de poesía para niños, fue que me interesó hablar de este tema. No erremos en pensar que una poética para niños tiene que ser necesariamente rima o un lenguaje obvio, como si el niño no fuera capaz de entender de metáforas e imágenes, porque hay que aceptar que nosotros estamos en desventaja a comparación de un niño, ya que él tiene la capacidad de imaginar, muy superior a la de nosotros; para ellos el juego es una realidad, mientras que para nosotros se torna en una mentira, ya que hemos adquirido la idea de no perder el tiempo en “jueguitos”, cosa que nos limita.


“Simulando que volaba fue a buscar/ una tímida flor donde posar/ Caminó algunos minutos, y al fin/ encontró un bellísimo jardín”.

“Allá voy”, gritó la vaca jubilosa,/ queriéndose posar sobre una rosa;/ pero en vez de aterrizar suavemente/ como bulto cayó estruendosamente”.

“Sin ser exagerado te diré/ que el jardín terminó hecho puré;/ mas la vaca no se dio por enterada,/ y fue en busca de otra flor como si nada.


En este cuento-poético-teatral, que se escribe a base de rima y cuartetos, encontramos lo que ha dado vida a la historia de la humanidad: los sueños. Una vaca despierta creyéndose mariposa, lo que provoca la furia de la sociedad que ha dicho que cada quien tiene un rol establecido y no se puede salir de él. La vaca es llevada a un psiquiatra para poder curar su “mal”, sometiéndola al orden establecido, el final y la decisión de la vaca de ser quien quiere ser nos remite a que los sueños son posibles y nos recuerda que las grandes cosas sólo se logran siendo diferente.


“Sin jardines la ciudad iba quedando,/ pues la vaca sobre todos fue brincando./ “¡Hagan algo!”, vociferaba la gente,/ “¡Esa vaca saltarina está demente!”.

“Muy molestos comentaban los vecinos:/ “¡Basta ya de semejantes desatinos!/ Esa vaca se está pasando de viva./ ¡Mandémosla a una terapia intensiva!”.


Consulte este libro, puede acceder a él en las Salas de Lectura de Yucatán que trabajan con niños, o puede preguntar a la coordinación operativa de dicho programa, ingresando a


Emilio Ángel Lome cursó la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, estudió un Diplomado en Literatura Infantil y Filosofía para Niños y una especialidad en Desarrollo de la creatividad en la Universidad Iberoamericana, Campus Santa Fe. También estudió la especialidad en Pedagogía Teatral en el Instituto Nacional de Bellas Artes. Escritor y conferencista internacional de las editoriales Santillana y Alfaguara Infantil y Juvenil. Tallerista y capacitador del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y asesor de proyectos educativos y creador de materiales didácticos.

(Lome, Emilio Ángel. “La vaca que se creía mariposa”.
Ilustraciones de Luis San Vicente.
Editorial Corunda/Concaulta, México,
D.F., 2003. Pp. 23.)


Mil y un caminos para acercarse a la lectura




Publicado en el Periodico Por esto!

El miercoles 5 de agosto del 2009

Por: Rosely E. Quijano León

En la lectura, las fronteras etéreas se diluyen”
Marina Colasanti


Este período vacacional o “receso” para docentes, niños, jóvenes y padres de familia es n buen momento para acercarse, fomentar y disfrutar de la lectura. Para ello existen mil y un formas y opciones que nos ofrece el amplio mundo de las letras, donde hay de todo y para todas las edades, gustos, intereses, economías, etc. Lo importante es leer.

Además, la tecnología nos ofrece también variadas opciones para deleitarse con la lectura, así como un fácil acceso a una infinita diversidad de textos para leer y disfrutar.

El escritor francés Michael Tournier decía que los libros “son como vampiros. Estos como aquéllos sus hojas, abren sus alas para surcar la sombra de la noche en busca de víctimas a las que se les extraerá la sangre que necesitan para persistir en su extraña vida de muertos vivos; aquellos, los libros, se abren para sacar del lector la sangre de sus imaginaciones, de su hálito intelectual, y así viven, dormidos en la noche de su estar-cerrados, hasta que son abiertos de nuevo por otros lectores-víctimas”

Similar a Tournier, muchos escritores han contado sus primeras experiencias o acercamientos con los libros y cómo llegaron a convertirse en fieles lectores y amantes de la literatura. Por ejemplo, Jorge Luis Borges alguna vez dijo: “Que otros se aprecien de los libros que han escrito, yo me precio de los que he leído, y así se sabe que su misma ceguera nunca fue un impedimento para leer, pues hasta sus últimos años tuvo a personas que lo hacían en voz alta para él.

La lectura no siempre tiene que ser individual y en silencio, se disfruta también, como Borges, la lectura en voz alta; hoy los audiolibros son una buena opción para las personas que tienen dificultades para ver o para los niños que aun no saben leer y cuyos padres no son muy buenos o no tienen tiempo para narrarles historias.





No obstante, cada uno de los lectores tiene una propia historia de cómo fueron sus primeros acercamientos a la lectura; lo curioso es que casi todos coinciden en que fue en la niñez cuando descubrieron ese halo mágico que atrapa a los lectores, ya sea por medio de la denominada “literatura barata”, o de comic e historietas y, algunos otros, que tuvieron la fortuna de contar con libros de obras maestras de la literatura universal como el caso del escritor mexicano Francisco Hinojosa, quien en una entrevista declaró que se inició en la lectura con “La metamorfosis” y “El castillo” de Franz Kafka, “La divina comedia” de Dante Alighieri y “Crimen y castigo” de Dostoieviski, y tan solo tenía dieciséis años; hoy nos fascinaría que los jóvenes de esa edad estuvieran interesados y se formaran como lectores con algunos de estos títulos.

Similar a Hinojosa es el caso de Oscar de la Borbolla, quien comentaba que sus primeras lecturas no fueron de literatura infantil, pues a los siete u ocho años llegó a sus manos un libro de Antonio Plaza “un poeta maldito mexicano”, como él mismo le llama, y de esa lectura le fueron interesando otros poetas como José de Espronceda y Ramón de Campoamor.

Cada experiencia de lectura es única e irrepetible, cada lector se ha iniciado de muy variadas e, incluso, curiosas anécdotas, lo que hay que hacer es perder el miedo o romper con el estereotipo de que los libros y la lectura son aburridos, cambiar esta perspectiva es difícil, más no imposible; todos, sin importar edades, condición socioeconómica, ni mucho menos física, podemos disfrutar de la lectura. Alberto Manguel, uno de los lectores en voz alta de Jorge Luis Borges decía: “Cada libro era un mundo en sí mismo, donde yo me refugiaba” y así como él, en vez de refugiarnos en otros lados (casi siempre en la televisión) mejor formemos parte de los que se refugian en la lectura.

El Tigre Rojo de Emilio Carballido



2009-08-07

Ivi May Dzib

Sobre la dramaturgia necesaria

Alvarado: El peor enemigo no son los hacendados. Felipe (Sorprendido): Ajá… ¿Y quién? Alvarado: Nosotros. La corrupción. Una cadena evasiva y tenaz que tiene una tradición muy larga…la corrupción parece no tener fin. Se filtra en todo y además aparecen los amigos y parientes de los funcionarios a ocupar los puestos que no deben.
Emilio Carballido.


“El Tigre Rojo” es una dramaturgia para cine que escribió el mexicano Emilio Carballido y que fue editada por la Universidad Autónoma de Yucatán, este texto nos habla de la vida y obra de Felipe Carrillo Puerto, el máximo líder socialista de la península de Yucatán si no es que de todo México.


Con ese oficio para ficcionalizar que caracteriza el trabajo de Carballido, “El Tigre Rojo” seduce, ya que nos cuenta la evolución como hombre, político y líder del llamado “Dragón de los ojos verdes”. Este drama cinematográfico está dividido en una Introducción, y tres partes que son: Salvador Alvarado, Alma y Xibalbá.


En la primera parte se cuenta la relación entre Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto. Cada episodio de la vida de Felipe Carrillo, Carballido lo dramatiza y le da esa parte humana. El autor nos construye a un héroe a la altura de Cristo o Gandhi (que también es silenciado por el poder oligárquico que nunca dejará que los de abajo emerjan), claro, esto sin apologizar, sino que por el contrario, es la humanidad y sobre todo los errores lo que provocan la caída de nuestro héroe.


El capítulo “Alma”, se refiere obviamente a su relación con Alma Reed, periodista del New York Times y a cómo Felipe asumió el gobierno de Yucatán, es en este capítulo cuando Carrillo Puerto se da cuenta que no puede con el peso de la corrupción de su familia, que se apropia del Estado como antes lo habían hecho los dueños de las haciendas.


El tercer capítulo es el descenso al infierno, las traiciones y los levantamientos. El delirio de poder de De la Huerta que tuvo como fin la caída del hombre que ha dado uno de los ejemplos más loables de justicia social y altura moral.


En esta obra podemos ver capítulos sublimes de la historia de Yucatán, como la toma de posesión de Carrillo Puerto y su primer discurso en maya, la fundación de la Universidad, la voz del líder que vino a liberar al pueblo maya para su renacimiento y las referencias de personajes, calles y lugares que nos son muy familiares.


Esta obra no se me hace necesaria porque hable de Yucatán o un personaje yucateco, sino porque está hablando del mundo en el que vivimos ahora: lleno de explotación e injusticia, donde un alcalde gana 100 mil pesos al mes, mientras que un trabajador del campo gana hasta 1400 pesos, casi el uno por ciento de ese injusto salario.


Esta obra es necesaria porque enciende la llama de un ideal, de una lucha a la que se quiere dar por abolida, en la que se tiene que descender para después, aún pasado mucho tiempo, renacer en el esplendor de la calma.


Emilio Carballido nació en Córdoba, Veracruz (1925). Dramaturgo y narrador mexicano. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializándose en Letras Inglesas y en arte dramático.


Emilio Carballido se ha dedicado también a escribir guiones cinematográficos, entre los que sobresale el de Macario, película dirigida por Roberto Gavaldón y que fue nominada a un Oscar como la mejor película en habla no inglesa.


Como dramaturgo se dio a conocer en 1950 con la pieza Rosalba y los llaveros, dirigida por Salvador Novo. Ese mismo año recibió la beca otorgada por el Instituto Rockefeller, y en 1955 la del Centro Mexicano de Escritores. Escribió alrededor de 150 trabajos para la escena. Murió en el año 2008.


(Carballido, Emilio. “El Tigre Rojo: Drama cinematográfico”.Universidad Autónoma de Yucatán. Mérida, Yucatán, 2000. Pp.149)

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Lecturas del espacio intimo al espacio público.

¿Qué papel tiene la lectura literaria en la construcción de uno mismo? ¿Cómo interviene en un proceso de sanación y cómo puede tener un efecto preventivo en el diseño de políticas de salud pública? ¿Se puede hablar legítimamente de construir lectores? Estas son algunas de las preguntas que guían las indagaciones de esta singular antropóloga y novelista francesa -ya conocida en lengua española por 'Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura'- en el complejo recorrido en el que busca comprender las formas en que algunas personas se hicieron o pueden hacerse más sujetos de sus destinos singulares y colectivos a partir de la lectura.Siempre del lado de los lectores, y apartándose de criterios normativos acerca de los libros y la lectura, este libro es una poderosa invitación a repensar el campo de la formación de lectores y ciudadanos y a escuchar con respeto y atención a los lectores, algo en apariencia simple pero que casi siempre olvidan maestros, bibliotecarios y promotores culturales.


Carlota y el Pajaro azul

Michele Petit

Y desde la más tierna edad las palabras leidas pueden, particularmente, protegernos de la angustia de la separación. Es algo que me llegó de manera muy especial escuchando al psiquiatra infantil Patrick Ben Soussan cuando evocaba su experiencia en un servicio de neonatología

Les presento entonces la historia de Carlota y el cuento de Maeterlink titulado El Pájaro Azul, tal como él la contó:

La madre de Carlota, una pequeña prematura, baña cada día a su hija. Cada día le cuenta un poco del cuento de Maeterlink, acunándola contra ella. Los médicos y las enfermeras están perplejos, experimentan una ternura divertida. ¿Qué puede entender Carlota? ¿Por qué esa historia? ¿Qué interés o qué importancia puede tener repetirla así, invariablemente? ¿Carlota "escucha" algo de todo eso? al cabo de algunos dias, sin embargo, hay que admitir lo evidente: cuando la madre relataba, todos los parámetros de control de Carlota -presión, ritmo cardiaco, frecuencia respiratoria, saturación de oxigeno- se normalizan y se mantienen estables. Carlota ya no presenta ni apnea, ni movimientos anormales; esta tranquila, de buen color, apacible. ¿Está atenta? ¿En escucha?

Pero un dia su hermanito se enferma y su madre se ve obligada a cambiar sus hábitos de visita: sólo podrá pasar por la tarde o por la noche. Los primeros días, despues del baño, Carlota se muestra agitada, ¿se impacienta acaso? Todas las alarmas suenan: su corazón late demasiado rápido, el oxígeno está muy bajo... ¿Estaría llamando a su madre,a su manera? No hay ningún proceso patológico al que pueda culparse por todo esto. ¿Qué ocurre? Sin embargo rápidamente Carlota recupera su tranquilidad; el rato despues del baño la deja serena, con una sonrisa en los labios. Después de un momento de desasosiego, Carlota, que estaba perdida, ha vuelto a encontrar el recuerdo de su madre y de la historia. Memorizó la experiencia pasada y su clima sensorial. Es como si,en ese momento, se contara la historia para ella misma... Como si el pájaro azul estuviese allí, sobre el borde de la incubadora, junto con su madre. Y como si, bajo sus alas protectoras, Carlota pudiese entonces esperar el regreso "físico" de su madre, de su voz y de su historia narrada.


Ben Soussa recuerda que "antes de ser un 'suplemento de alma' caro a los poetas, el libro es un espacio habitado por la madre, en su presencia más carnal". Esa dimensión profundamente reparadora, apaciguante, del cuento leido por la madre o por alguien que la representa, del relato escrito en una lengua distinta de la lengua cotidiana, es algo que René Diatkine relataba con frecuencia, como psicoanalista que tambien había trabajado mucho con bebés y con niños pequeños. Refiriendose a las historias leídas al niño antes de que se duerma, y que le permite soportar mejor la oscuridad, el miedo a la muerte y el miedo a que sus padres mueran, decía lo siguiente: "Solo la narración de una historia ficticia parece surtir efecto contra esa angustia de separación, un relato en una lengua de estructura distinta del habla de la vida cotidiana". Eso es lo que le permite al niño mantener sus miedos a distancia y atravesar la noche. Pero no nos engañemos, como Ben Soussan suele recordarnos, los bebés somos nosotros. El bebé y el niño siguen viviendo en nosotros. [...]





Editorial: Fondo de Cultura Económica

Colección: Espacios para la lectura

ISBN: 9789681663797

Formato: 13,5 x 21 cm., 170 pp.

Primera edición: 2001

Precio aproximado: $100.°°


Última edición: 2001

Salas de Lectura en XLIX Feria del Libro Verano 2009

Estimados coordinadores:

Por este medio les hacemos llegar la invitación del Mtro. Jorge Cortés Ancona, Subdirector General de de Literatura y Promoción Editorial del Instituto de Cultura de Yucatán, para que asistan al módulo del ICY en la XLIX Feria del Libro Verano 2009 que se llevará a cabo del 7 al 16 de agosto en los corredores del Palacio Municipal de Mérida, para que realicen actividades de promoción y de sus propias salas de lectura.

Lo ideal es que se utilicen los libros editados por el ICY pero en caso de no tener algún titulo, pueden usar cualquiera de su acervo. Lo importante es que el público que asista a esta feria conozca tanto los libros editados por el Instituto de Cultura como el trabajo que ustedes hacen.

Los días y horarios en que estará dicho módulo y el personal de la Coordinación Operativa y Coordinadoras de salas de Lectura son:

(C. O.) Claudia González Santos:
Del lunes 10 al viernes 14 de agosto de 15:00 a 21:00 horas

(C. O. y C.) Grisel Riverón Castro:
Viernes 7 de agosto de 15:00 a 21:00 horas
Sábado 8 de agosto de 09:00 a 15:00 horas
Sábado 15 de agosto de 09:00 a 15:00 horas

(Coordinadora de sala) Guadalupe Solís:
Domingo 9 de agosto 15:00 a 21:00 horas


(C. O.y Coordinadoras de salas) Dulce López y Wilma López
Sábado 15 de agosto de 15:00 a 21:00 horas.


¡Los esperamos!


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El libro en Oriente



Probablemente, los primeros libros del Lejano Oriente estaban escritos sobre tablillas de bambú o madera, que luego se unían entre sí. Otro tipo de libros eran los constituidos por largas tiras de una mezcla de cáñamo y corteza inventada por los chinos en el siglo II d. C. Al principio, estas tiras se incidían con plumas o pinceles de junco y se envolvían alrededor de cilindros de madera para formar un rollo. Más adelante, se comenzaron a plegar en forma de acordeón, a pegarse en uno de los lados y a colocarles portadas hechas de papel fino o tela. Los sabios y funcionarios que sabían escribir se esforzaron especialmente en dotar a sus escritos de estilos distintivos de caligrafía, que era considerada como una de las bellas artes, lo cual no es de extrañar, pues tanto el chino como el japonés y el coreano, lenguas habladas en la actualidad por unos 1.500 millones de personas, utilizan para su escritura los llamados kanji o ideogramas, caracteres que representan no sílabas, como los de los alfabetos occidentales, sino conceptos, y son unos dibujosesquemáticos que se pueden escribir utilizando gran cantidad de estilos más o menos creativos o artísticos.



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