Una sincera disculpa PÚBLICA: Respuesta a Rodrigo Ortega




Como responsable de este blog, la que suscribe, Alma Grisel Riverón Castro, editora de http://salasdelecturaenyucatan.blogspot.com, ofrezco una disculpa pública al señor Rodrigo Ortega, tras una grave omisión en cuanto a derechos de autor que se hizo en la imagen central que una servidora utilizó para ilustrar el post anterior inmediato de esta bitácora.

A pesar de que la fotografía en sí, es un enlace a su blog, que es de donde se tomó la imagen, no se justifica este arrebato de euforia al incluir la misma, efectivamente debí mencionar el nombre completo del blog, como normalmente se hace con las imágenes que se utilizan.

En esta ocasión, por un descuido, no se siguió esa formalidad, por lo que lamentamos las molestias que le causó. Por el momento no se ha omitido la imagen, sólo se colocó las referencias y enlaces debidos, pero si esto no es suficiente y desea que la misma se retire, entonces se hará.

Aunque quisiera hacer la aclaración que la UNESCO en su Constitución indica que los derechos de autor para Internet se liberan, a favor de la “libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen”, mientras se mencione a la fuente original, no deseo continuar faltando a la primicia mater de toda relación humana: el respeto al prójimo, que es muy próximo porque trabaja bajo la misma premisa que es la difusión y formación de un lector sobre los que generan la imagen y la palabra, porque el lector la deconstruye.

En cuanto a la redacción del planteamiento y objetivos del taller, esto corresponde a la responsable del curso, Norma Ortega, ya que mi labor es sólo publicar lo que los colaboradores de este programa envían. La aprobación de un taller pasa por esta coordinación y se toma en cuenta la calidad del mismo y las necesidades inmediatas para los propósitos del programa en el Estado. En el caso del texto del que se habla, se incluyó porque la Srita. Norma Ortega, al final de su proyecto menciona todas las referencias de las páginas web que revisó para realizar su propuesta. Cierto es que no se revisó a profundidad los enlaces, grave omisión que se tendrá que corregir, porque con situaciones como esta se van perfeccionando los mecanismos con los que trabajamos y estamos comprometidos.

A la Srita. Ortega se le hará llegar estos comentarios para que adecúe su texto en su blog, ya que ella es la responsable de lo que se publica en su espacio en la red y también de este curso, por lo que pongo a su disposición su correo electrónico ( biblio373@hotmail.com), para que pueda hacerle las observaciones pertinentes, mismas que nosotros también sabremos hacerle llegar.

Ante todo, esperemos que estas situaciones propicien un enriquecimiento y una colaboración mutua. Este instituto, esta subdirección y este programa, no están más que comprometidos con la promoción de la lectura, tratamos de encontrar los mecanismos y día a día nos reconstruimos y retroalimentamos, acercamos a nosotros las dinámicas y las posibilidades que permitan concretar esta difusión, por lo que creemos en la valía de este curso y de su trabajo.

Para nosotros el libro es un organismo vivo, desde la manufactura del papel, hay que pensar también en el árbol; intentamos apoyar su difusión, por lo mismo, nunca ha sido nuestra intención atentar contra quienes también están comprometidos con la valía de esto. Ante todo un saludo y las disculpas que este incidente le pudo causar.


Alma Grisel Riverón Castro.

CURSO - TALLER DE ENCUADERNACIÓN BÁSICA







Dirigido a: Coordinadores de Salas de Lectura del PNSLY

Coordinación: Norma Ortega Gallardo y Lilia Angulo Bermejo

Costo: El curso gratuito para los coordinadores de salas de lectura del estado de Yucatán

Número de sesiones: 4

Duración: 12 horas

Fechas:

Viernes 21 de agosto
Viernes 28 de agosto
Viernes 4 de septiembre
Viernes 11 de septiembre

Horario: De 17:00 a 20:00 horas

Sede: Biblioteca Pública Central Estatal “Manuel Cepeda Peraza” (Calle 55 No. 515 por 62. Centro.)

Cupo: Limitado a 10 coordinadores.

Inscripciones:

Llamando al 9284317 en Mérida
Llamando al 01800 832 23 83 del interior del estado.
Correo electrónico a:




con ASUNTO: "Confirmación de asistencia al Curso-Taller de encuadernación"

O visitando el siguiente blog y dejando un mensaje de confirmación de su asistencia:


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Más allá de cifras, "lo trascendente es que se halle sentido al acto de leer"




El otro lado de la página, otra visión de la realidad de la lectura en el país.



Ericka Montaño Garfias


La realidad de la lectura en México no puede quedarse en un discurso unitario, limitarla a la frase "no se lee" o a las cifras que se publicaron hace unos años en la Encuesta Nacional de Lectura, la cual anunció que en el país se leen 2.9 libros al año por persona, advierte el editor Daniel Goldin, quien ofrece un giro en la forma de ver la cultura de la palabra escrita en el libro Al otro lado de la página: imágenes de la lectura en México.

El de la lectura "es un fenómeno mucho más complejo, que necesita de políticas de Estado, no de gobierno, que tengan continuidad y permitan hacer de la lectura y la escritura un verdadero acto de reflexión". Por ello, el propósito de Al otro lado de la página, realizado en coautoría con el fotógrafo Carlos Díez Polanco, es presentar la complejidad de la relación con la palabra escrita mediante textos e imágenes captadas en todo el país por Díez Polanco y otros fotógrafos.

Así, este volumen, editado por Santillana, permite no sólo el análisis y la reflexión al ofrecer datos duros, sino también da un aspecto divertido, con lo cual se busca llegar a diferentes interlocutores, no sólo a los académicos, sino también a poetas, sociólogos o políticos.

Afirmaciones innecesarias

Afirmar que en México se lee o no se lee es exactamente lo mismo, añade Goldin, responsable de la división de literatura infantil de la editorial Océano. “Ninguna de las dos cosas nos permiten reconciliarnos con el país. Decir que no se lee no es cierto: la gente lee o escribe para muchísimas cosas, y eso lo demostró la Encuesta Nacional de Lectura. Se leen revistas, libros, periódicos, mensajitos de teléfono, instructivos; no por leer libros las personas van a ser más sabias.

"Pero decir que los mexicanos sí leen tampoco significa gran cosa. Más que afirmaciones, tenemos que tratar de entender y ofrecer espacios para que a través de la palabra escrita la gente se desarrolle como persona, ciudadano o profesional, y se involucre en el mundo política o culturalmente. Es decir, vamos a crear esos espacios de la lectura y la escritura."

Leer en México significa, de entrada, que prácticamente 93 por ciento de la población es capaz de leer, cuando hace un siglo la proporción era casi inversa: había alrededor de 80 por ciento de analfabetas, y la mayoría de esta población se formó en su infancia con pocos libros o con padres que le tenían miedo a la lectura.

“Creo que hoy leer y escribir significa una práctica cotidiana que tiene sentidos muy distintos: para algunos es chatear, mandar mensajitos por el teléfono; para otros es leer instrucciones; para otros es medio teclear en la computadora; para otros es leer a Thomas Mann o a Juan Rulfo, y debemos despejar esa nebulosidad e intentar comprender la naturaleza de leer y escribir.”

También ha quedado rebasada la división entre lectura por placer y lectura por obligación. “Han dejado de ser las opciones únicas. Creo que lo verdaderamente importante es que la lectura y la escritura tengan sentido. A veces la lectura obligada se transforma cuando la novela que te dejaron leer te causa placer.

“Es una cosa muchísimo más compleja, lo verdaderamente trascendente para mí es que cada uno de los usuarios de la cultura escrita, en la mayor parte de los actos de escritura o de lectura que realice, encuentre sentido, y eso lo vemos muy poco. Por ejemplo, cuál es el sentido de leer y escribir: pasar un examen; entonces pasas el examen, pero no hay un sentido que te permita ser más dueño de ti o de reflexionar, detenerte en el mundo, ver las cosas de otra forma, participar en tu circunstancia de forma distinta; entonces el hincapié lo haría en el sentido personal y social de los actos de escritura y lectura.

“Lo que encontramos en las prácticas escolares –añade– es una lectura por prescripción, o por proscripción; me parece que si tanto hablamos de la lectura por placer, entonces vamos a dejar a los chicos en libertad, y eso implica también asumir otro reto: no darle la espalda a los lectores.”

Políticas cuestionadas

En el país se necesita dar continuidad a la política oficial referente a la lectura. “Existe la gran tradición en el Estado mexicano de dotar de libros, de apostar por la lectura, aunque cada vez se ha visto más cuestionada. A estas alturas del año no se sabe si va a haber bibliotecas de aula o escolares, y si las hay tampoco quiere decir nada.

“Lo que tiene que haber es una apuesta real para que en verdad se usen las bibliotecas y las de las aulas, para que se cree la figura del bibliotecario escolar, porque si bien es cierto que ha habido una política de creación de bibliotecas, pero tienen pocos bibliotecarios y mal pagados.

“Me parece que la inversión en capital humano es aleatoria, caprichosa, y revela que en el fondo no se ha comprendido la trascendencia. Igual que en políticas educativas, que se dice vamos a destinar tal y tal presupuesto a la educación. Ya llegó el momento no de decir ‘es importante destinar más presupuesto a la educación’, sino de ver en qué partidas y cómo se utiliza el presupuesto, si va a ser para incrementar las prerrogativas de los maestros, para crear nuevos centros o si va a ser para verdaderamente contemplar un sistema que nos permita encarar los retos que en este momento nos está presentando el mundo."


Los pequeños y el hábito de la lectura



Diario de Xalapa 22 de junio de 2009

Zaira Gaona

Xalapa, Veracruz.- Uno de los grandes problemas que ataca a la sociedad moderna es la falta de comprensión y razonamiento sobre lo que pasa a nuestro alrededor, es decir, no tenemos una cultura de la lectura debido a que en la gran mayoría de las familias no fomentan en los pequeños el hábito de leer.

Un libro es la llave que abre la puerta de la imaginación, pero sobre todo, es el que da paso a la sabiduría, al conocimiento y la verdad, ya que el leer no sólo proporciona información sino que forma, educa, crea hábitos de reflexión, análisis, esfuerzo y concentración, además de que hace gozar, entretiene y distrae.

Una persona con hábito de lectura posee autonomía cognitiva, es decir, está preparada para aprender por sí misma durante toda la vida. Sin embargo, en la gran mayoría de las familias no enseñan a los niños desde una temprana edad a tener un gusto por la lectura, ya que mucha gente piensa erróneamente que un libro no forma parte de la canasta básica de una familia, comentario vano y sin fundamento, ya que un libro, cualquiera que sea el tema de éste, siempre y cuando enseñe algo, debe formar parte de la vida de todos.

La lectura no sólo nos distrae un poco de la rutina, sino que también al leer aumentamos nuestro bagaje cultural, de diferentes aspectos, pues amplía los horizontes permitiendo que nuestra imaginación se ponga en contacto con lugares, gente, experiencias y costumbres lejanas; también amplía nuestra facilidad de palabra.

Debemos tomar en cuenta que cada vez se exige más preparación y en este mundo de globalización y modernidad debemos prepararnos para ser competitivos; hay que estar a la altura de personas que vivan dentro o fuera de nuestro país, es por esto que tenemos que poner mayor énfasis en la lectura y enseñarles a los pequeños el valor que tiene un libro y la importancia de leer.

La televisión inhibe el interés por la lectura en México





Lunes, 22 Junio 2009

Por Miguel Ángel Solía

Oaxaca, México.- La lectura no es un cultura arraigada en la sociedad mexicana porque es la televisión la que satura los espacios para su entretenimiento además que los libros se alejan cada vez más de los ciudadanos ante las recurrentes crisis económicas.

Así lo expresó Andrés de Luna Olivo, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), durante la Conferencia El Placer de la Lectura.

Al destacar que esa casa de estudios ha logrado promover el hábito de la lectura con campañas y la publicación de libros a bajos precios, dijo que este tipo de acciones son vitales porque es una forma de preservar el saber, y debe fomentarse en las personas desde los cinco o seis años.

Es decir, cuando los niños empiezan a leer, sin esperar a que lleguen a la universidad, porque de lo contrario perderán la posibilidad de adquirir esta destreza”.

El académico del Departamento de Teoría y Análisis de la Unidad Xochimilco, lamento que en el caso de los adultos, estos no se tienen la costumbre de la lectura, sin embargo recomendó obras de la literatura latinoamericana de los años 70, de Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Octavio Paz y Jorge Ibargüengoitia, entre otros.

Otra forma ideal para que los mexicanos se interesen en leer, “es que el Estado edite grandes tirajes de publicaciones a precios inferiores a los que registran las obras en las librerías, debido a que el libro impreso ha incrementado enormemente sus costos”, opinó.

Afirmó que le pareció notable el fenómeno de Harry Potter, que hizo leer a los preadolescentes tomos de 600 páginas.

La lectura y la inclusión cultural




El cultivo de la lectura debe ser uno de los objetivos básicos de un programa de mejora de la calidad educativa y de implementación de políticas sociales inclusivas que promuevan el acceso a los bienes culturales entre los sectores más carenciados, en especial chicos y adolescentes.

En ese sentido, si bien son positivas iniciativas como la Semana Nacional de la Lectura que organiza el Ministerio de Educación de la Nación -en cuyo marco se realizarán lecturas públicas, talleres, visitas de escritores a escuelas y entrega de libros-, lo cierto es que parece tratarse de una medida fragmentaria, que necesitaría estar integrada a una estrategia de mayor alcance que persiga recomponer el valor del libro en los niveles primario y secundario.

También es importante que las medidas centradas en las escuelas sean acompañadas de un fortalecimiento de la lectura en el espacio público en general, pero especialmente entre los sectores sociales excluidos del acceso a los bienes culturales.

Cabe recordar que la presencia de los libros en la escuela y el cultivo de la lectura parece haber ingresado en un declive, a veces justificado por el impacto de las nuevas tecnologías centradas en la imagen. En la mayoría de las escuelas públicas del país -donde se registra un alto nivel de deserción, necesidades insatisfechas de alumnos, baja capacitación docente, y escasas horas de clases-, se percibe un bajo nivel de lectura, un dato que no se presenta en las aulas de las escuelas de mayor rendimiento y en la educación de los países más desarrollados.

Todavía en la esfera pública de nuestra sociedad el libro cuenta con un reconocimiento e importancia significativa, y esto ha sido determinante para la elección de Buenos Aires como Capital Mundial del Libro durante el 2011.

Esta elección de la UNESCO debe ser, entonces, también utilizada para difundir y cultivar el hábito de la lectura y para promover el acceso de los libros a los sectores culturalmente relegados, porque la lectura enriquece la vida personal y robustece las oportunidades de progreso social.

Es necesario estimular la lectura como medio de mejora personal y social. Especialmente en la escuela pública se observa un declive del hábito de la lectura que debe corregirse.






Fuente de la imagen:

Libros medievales europeos

En la Europa de comienzos de la edad media, eran los monjes quienes escribían los libros, ya fuera para otros religiosos o para los gobernantes del momento. La mayor parte de ellos contenían fragmentos de la Biblia, aunque muchos eran copias de textos de la antigüedad clásica. Los monjes solían escribir o copiar los libros en amplias salas de los monasterios denominadas escritorios. Al principio utilizaron gran variedad de estilos locales que tenían en común el hecho de escribir los textos en letras mayúsculas, costumbre heredada de los tiempos de los rollos. Más tarde, como consecuencia del resurgimiento del saber impulsado por Carlomagno en el siglo VIII, los escribas comenzaron a utilizar también las minúsculas, cursivas, y a escribir sus textos con una letra fina y redondeada que se basaba en modelos clásicos, y que inspiraría, varios siglos después, a muchos tipógrafos del renacimiento. A partir del siglo XII, sin embargo, la escritura degeneró hacia un tipo de letra más gruesa, estrecha y angulosa, que se amontonaba en las páginas formando densos cuerpos de texto difíciles de leer (véase Escritura).

Muchos libros medievales contenían dibujos realizados en tintas doradas y de otros colores, que servían para indicar los comienzos de sección, para ilustrar los textos o para decorar los bordes del manuscrito. Estos adornos iban desde los intrincados ornamentos delLibro de Kells, una copia de los Evangelios llevada a cabo en Irlanda o Escocia en el siglo VIII o IX, a las delicadas y detallistas escenas de la vida cotidiana del Libro de horas, del duque de Berry, un libro de oraciones confeccionado en los Países Bajos por los hermanos Limbourg en el siglo XV. Los libros medievales tenían portadas de madera, reforzadas a menudo con piezas de metal, y poseían cierres en forma de botones o candados. Muchas de las portadas iban cubiertas de piel y, a veces, estaban ricamente adornadas con trabajos de orfebrería en oro, plata, esmaltes y piedras preciosas. Estos bellísimos ejemplares eran auténticas obras de arte en cuya confección intervenían, hacia el final de la edad media, orfebres, artistas y escribas profesionales. Los libros, por aquella época, eran escasos y muy costosos, y se realizaban, por lo general, por encargo de la pequeñísima porción de la población que sabía leer y que podía sufragar sus gastos de producción. Entre los manuscritos miniados españoles destacan los llamados beatos, libros bellamente decorados, sobre los Comentarios al Apocalipsis del Beato de Liébana.



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¿Cuándo podremos ver algo así en México?




La UB crea un postgrado de formación
para el fomento de la lectura


BARCELONA, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Institut de Formació Contínua de la Universitat de Barcelona (IL3-UB) y la Conselleria de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat presentaron hoy la primera edición del 'Postgrado en Mediación Cultural para el Fomento de la Lectura', que nace con la vocación de impulsar el hábito de la lectura en la población.

El postgrado, que se enmarca en el plan de Fomento de la Lectura de la Generalitat, está dirigido por Marta Luna y pretende formar a profesionales de toda Catalunya como especialistas en el diseño, la implementación y el seguimiento de proyectos de intervención locales para el impulso de la lectura.

Además de perseguir la mejora de la comprensión lectora y de la escritura, el postgrado pretende que los docentes se formen en el fomento de la lectura. El curso, de modalidad semipresencial, tiene una duración de 150 horas y se empezará a impartir en octubre.







Bauche fomenta la lectura en la Comarca Lagunera




Por: POR ALDO MAGALLANES / EL SIGLO DE TORREÓN

TORREÓN, COAH.-Aparte de ser una excelente actriz, Vanessa Bauche demostró que también puede fomentar el hábito a la lectura.


Lectura. Vanessa Bauche leyó algunos textos de Aurora Reyes, Andrés Neuman y Elsa Cross.


Ayer la exitosa actriz fue la invita de honor del programa Leo...Luego Existo, que tiene lugar mes con mes en el foyer del Teatro Nazas.

Después de las 7:00 de la tarde y ante un nutrido público, Bauche dio inicio a su presentación, en la cual leyó algunos textos de Aurora Reyes, Andrés Neuman y Elsa Cross.

El viernes Vanessa complementará su labor en lo que se refiere a la lectura, ya que a las 11:00 de la mañana dará a conocer el programa infantil ¿Quieres que te lo Cuente Otra Vez?

Al igual que en Leo...Luego Existo, el acceso será gratuito, así que quienes deseen asistir pueden hacerlo.

Leo...Luego Existo ha tenido mucho éxito en los estados del Norte, donde tiene una gran cantidad de seguidores.

En el caso de La Laguna, el Teatro Nazas ha llegado a contar hasta con el 70 por ciento de la capacidad con invitados como Ofelia Medina, Margarita Gralia, Carlos Bracho y Yolanda Ventura.



Trabalenguas.

Los trabalenguas siempre han sido una gran herramienta para aproximar a las personas al lenguaje escrito, ya que los lectores se van familiarizando con las letras y las palabras, además de que son una buena herramienta para la expresión oral sobretodo si se les invita a los lectores a leerlos a gran velocidad y en voz alta ante los demás asistentes a la sala.

Por ello les dejamos algunos para que ustedes puedan aplicar en sus respectivas salas de lectura o como ejercicio para ustedes en sus vocalizaciones, antes de sus lecturas en voz alta:


Estando la garza grifa con sus cinco hijitos garzos grifos,
vino el garzo grifo a engarzogrifar a la garza grifa; y le dijo ella:
quita de aquí garzo grifo que bien engarzogrifada
estoy con mis cinco hijos garzos y grifos


Tengo una gallina pinta pipiripinta
gorda pipirigorda pipiripintiva y sorda
que tiene tres pollitos pintos pipiripintos
gordos pipirigordos pipiripintivos y sordos.
Si la gallina no hubiera sido pinta pipiripinta
gorda pipirigorda pipiripintiva y sorda
Los pollitos no hubieran sido pintos pipiripintos
gordos pipirigordos pipiripintivos y sordos.


El arzobispo de Costantinopla se quiere desarzobispoconstantinopolizar,
el desarzobispoconstantinopolizador que lo desarzobispoconstantinople,
buen desarzobispoconstantinopolizador será.


Yo tenía una gata ética pelética pelada peluda con rabo lanudo,
que tenía tres gatos éticos peléticos pelados peludos con rabos lanudos.
Si la gata no fuese ética pelética pelada peluda con rabo lanudo,
los gatitos no fuesen éticos peléticos pelados peludos con rabo lanudo.


Esta noche vendrá el murciélago y nos desnarizorejará; y el que lo desnarizorejare muy buen desnarizorejador será.


En esta villa tres Pedro Pero Pérez Crespo había:
Pedro Pero Pérez Crespo, el de arriba;
Pedro Pero Pérez Crespo, el de abajo; y,
Pedro Pero Pérez Crespo Crispín,
que tiene una yegua y un potranquín.
Pero yo no busco a Pedro Pero Pérez Crespo, el de arriba;
ni a Pedro Pero Pérez Crespo, el de abajo; sino a Pedro Pero
Pérez Crespo Crispíri, que tiene una yegua y un potranquín, crespa
la cola, crepa la crín, crespa la yegua y el potranquín".

Instrucciones para enseñar a leer a un niño















Conviene empezar cuanto antes, a ser posible en la habitación misma de la clínica de maternidad, ya que es aconsejable que el futuro lector esté desde que nace rodeado de palabras. No importa que, en esos primeros momentos, no las pueda entender, con tal de que formen parte de ese mundo de onomatopeyas, exclamaciones y susurros que le une a su madre y que tiene que ver con la dicha. Poco a poco irá descubriendo que las palabras, como el canto de los pájaros o las llamadas del celo de los animales, no son sólo manifestación de existencia sino que nos permiten relacionarnos con lo ausente. Así, muy pronto, si su madre no está a su lado echará mano de ellas para recuperarla en su pensamiento, o si vive en un pueblo rodeado de montañas les pedirá que le digan cómo es el mundo que le aguarda más allá de esas montañas y del que no sabe nada.



Palabras del día y de la noche


Por eso los adultos deben contarle cuentos, y sobre todo, leérselos. Es importante que el futuro lector aprenda a relacionar desde el principio el mundo de la oralidad y el de la escritura. Que descubra que la escritura es la memoria de las palabras, y que los libros son algo así como esas despensas donde se guarda todo cuanto de gustoso e indefinible hay a nuestro alrededor, ese lugar donde uno puede acudir por las noches, mientras todos duermen, a tomar lo que necesita. A estas alturas habrá hecho un descubrimiento esencial, que existen palabras del día y palabras de la noche. Las palabras del día tienen que ver con lo que somos, con nuestra razón, nuestras obligaciones y nuestra respetabilidad; las de la noche con la intimidad, con el mundo de nuestros deseos y nuestros sueños. Y ése es un mundo que necesariamente se relaciona con el secreto. Por eso, el adulto no debe hablar demasiado al niño de los libros, ni abrumarle con consejos acerca de lo importante que es leer, porque entonces éste desconfiará. La madre que guarda en la despensa los dulces que acaba de preparar, no lo proclama a los cuatro vientos, y así los vuelve más codiciables. Las palabras de la literatura tienen que ver con ese silencio, con lo que se guarda y tal vez hay que robar, nunca con lo que nos ofrecen a gritos, y mucho menos a la luz del día, donde todos puedan vernos. El futuro lector, en suma, debe ver libros a su alrededor, saber que estan ahí y que puede leerlos, pero nunca sentir que es eso lo que todos esperan que haga.

Sería aconsejable, si me apuran, que los padres no los tuvieran demasiado a la vista, sino que los guardaran dentro de grandes armarios, que a ser posible mantendrían cerrados con llave. Aunque de vez en cuando se olvidarían esa llave, o de cerrar esos armarios, dándole al niño la opción de llevarse los libros cuando nadie les viera. Pero lo más importante es que el niño vea a sus padres leer. Discretamente, sin ostentación, pero de una forma arrebatada y absurda. El rubor en las mejillas de una madre joven, mientras permanece absorta en el libro que tiene delante, es la mejor iniciación que ésta puede ofrecer a su niño al mundo de la lectura.




Jardín secreto


Pero los libros son como aquel jardín secreto del que hablara F. H. Burnett en su célebre novela homónima: No basta con saber que estan ahí, sino que hay que encontrar la puerta que nos permite entrar en su interior. Y la llave que abre esa puerta nos tiene que ser entregada azarosamente por alguien. En la novela de F.H. Burnett es un petirrojo quien lo hace, y gracias a ello la niña puede visitar el jardín escondido. El que ese petirrojo tarde en presentarse no quiere decir que no vaya a hacerlo nunca, pero incluso si así fuera tampoco se alarme demasiado, ni por supuesto llegue a pensar que su hijito es un caso perdido. Piense que la lectura no siempre nos hace más sabios, ni más inteligentes, ni siquiera más buenos o compasivos, y que bien pudiera ser que ese niño que adora fuera como los bosquimanos, que tampoco leyeron una sola línea y eso no les impidió concebir algunos de los cuentos más hermosos que se han escuchado jamás. No olvide, en definitiva, que el cuento más necesario, y por el que seremos juzgados, es el que contamos sin darnos cuenta con nuestra vida.






Artículo publicado el 17 de abril de 2003
por el suplemento Blanco y Negro Cultural
del "Diario ABC"
Ganador de la cuarta edición del
"Premio Periodístico para artículos de creación
sobre la importancia de la Lectura" otorgado
por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez




Fuente:








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Desde Perú


Niños de Breña aprenden a leer en el sistema

“Lectura con teatro”



La Biblioteca Pública Periférica (BPP) de Breña“ José Benito Monteiro Lobato”, de la Biblioteca Nacional del Perú, está realizando una actividad pedagógica “Leamos un Libro Jugando”, a cargo del Lic. Víctor Manuel Goytizolo Flores, de la Asociación Cultural. PENSAD (Pedagogos de la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático).

Durante, esta sesión se trabajó con los niño la metodología activa de acciones lúdicas, mediante el juego en el que se desarrollaron las emisiones fonéticas (para trabajar la voz y la palabra), para luego realizar ejercicios para flexibilizar el cuerpo buscando la expresividad corporal (ademanes, gestos mohines y amagos).

Este fue el trabajo con la lectura comprensiva en equipos de cuatro poniendo énfasis en la voz altisonante, en las pausas, las entonaciones, el matiz fonético, finalizando con las ideas grupales y para culminar con el cuento teatralizado, llegando a combinar perfectamente en una idea novedosa: LECTURA con TEATRO.

De esta manera invitamos al público en general a participar de las actividades como la hora del cuento, talleres manuales, talleres de lectura, entre otros, en la BPP “José Benito Monteiro Lobato” ubicada en el Jr. Manoa Nº 599. Urb. Chacra Colorada –

Literatura para qué

Manuel Tejada.

No creo que exista una literatura o una subliteratura. Hay múltiples lectores, eso sí. Hay muchas maneras en que también, cada uno de ellos —los lectores— conciben lo literario según las necesidades propias.

La literatura salva, pero también condena; adula, pero también critica; humaniza, pero también desata pasiones innombrables.

No creo tampoco que haya una literatura dual: por una lado aquella que sólo atiende al fondo; por el otro, aquella que sólo atiende a las formas. Insisto que todo es cuestión de lo que habita en el lector. De su posición frente el mundo depende la función que encuentre en la literatura.

Después de todo, una novela, un cuento, un poema, un ensayo se deben a sí mismos; ya ni siquiera el autor tiene injerencia desde el momento en que su texto es socializado, es lanzado dentro de una botella al mar de los lectores posibles.

¿Cuál es nuestra posición frente al mundo? Me pregunto si habrá un médico en nuestra sociedad que realice cirugías sólo por el gusto de ver cómo el bisturí va dividiendo con su agudo filo la piel de algún incauto.

Un cirujano cuya satisfacción radique en abrir los cuerpos para sostener los órganos con las manos —el hígado tal vez— y saborear con el tacto de sus pulgares aquella rugosa consistencia, al mismo tiempo que contempla (sin duda un acto de inusitada belleza) cómo el tejido hepático se ve envuelto en una racha de leves temblores.


En el momento de las decisiones, un doctor a final de cuentas, elige su profesión (como muchos) en la medida que asume su papel en el mundo. ¿Cuál es este rol por el cual tendrá que dedicar más de diez años de estudio y prácticas?: salvar vidas.



Estudiar Medicina, entonces, significa adquirir las herramientas y conocimientos necesarios para desempeñar una labor que requiere por sobre todas las cosas exactitud. No hay rodeos ni otras intenciones.

Quien se dedica a la literatura asume del mismo modo un rol. El meollo del asunto, entonces, sería encontrar cuál es la función de la literatura en nuestro tiempo. Suponer que existan doctores que sólo operen por el sólo disfrute de mirar y sentir la calidez interior de los cuerpos resulta inconcebible. Del mismo modo, pensar en la literatura como un mero objeto de apreciación, la condenaría a ser un apéndice de la sociedad. En lo personal creo que la literatura no tendría sentido sin la preocupación por el otro.

Es ancestral aquella discusión sobre el fondo y la forma en la escritura, es decir, entre lo que se dice y cómo se dice. Lo cierto es que la literatura no se conforma como tal si ninguna de las dos partes logran compenetrarse para ofrecer un texto rico en textura, sabor, peso y volumen. Esa es la labor de un escritor, hermanar ambas partes, y las grandes obras literarias así lo confirman.

Cosa distinta es lo que busca un lector, ese sí, avocado a satisfacer múltiples necesidades. Habrán algunos que prefieran los contenidos por encima de la forma en que se encuentra escritos; otros tal vez sólo buscan una buena historia para leer y quizás algunos más lean para obtener un placer que no pueden explicar.

El sábado antes de las elecciones, por ejemplo, en un taller mecánico me robaron un libro que recién había adquirido. Cuando me di cuenta al día siguiente sentí un poco de confusión. Por un lado, la molestia por el robo (no lo había leído); pero por otro, sentí una extraña alegría porque después de todo era un libro y de poesía.

En verdad espero que el hampón literario haya leído algunas hojas antes de haberlo canjeado por un par de cigarros. Aunque existe la posibilidad de que haya sido un lector que en su avidez llegó al extremo del hurto. Como sea, el lector también toma una postura ante el mundo al momento de abrir un libro... o de robarlo.



http://www.poresto.net
10-julio-2009






eccetexas@gmail.com

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Sala de Lectura 31153

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La coordinadora Alejandra Quiñones nos mando fotos de una exposición de su sala de lectura en un evento en la plaza principal de Mérida y se las compartimos:






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"La lectura construye a las personas, repara, pero no siempre es un placer"






En Buenos Aires, al presentar
su último libro dijo: "La lectura
es un derecho vital como el agua".




Por: Victoria Tatti


El discurso sobre la lectura como un placer es complicado porque nació en reacción a otro que quizás era aún peor, el discurso de la obligación. En medios en los cuales leer no siempre es un placer, -porque es difícil, porque existen obstáculos como el alejamiento geográfico, dificultades económicas y prohibiciones culturales, o porque quizás la cultura escrita no estuvo presente-, la persona que no lo experimenta puede sentirse aún más excluida. En esas situaciones desfavorables, muchos logran leer gracias a los mediadores, al acompañamiento cálido de algún facilitador con gusto por los libros, que logra hacer deseable su apropiación". Reflexiva y polémica, con una trayectoria de 17 años en la investigación sobre la lectura, la socióloga y antropóloga francesa, Michele Petit, estuvo en la Argentina y dialogó con Clarín. Aquí presentó su libro "El arte de lectura en tiempos de crisis", editado por Océano.

-Descartada la imposición de la lectura y el 'deber' de sentir placer, ¿qué tipo de acercamiento sugiere?

-La lectura es un arte que más que enseñarse se transmite en un cara a cara. Para que un niño se convierta en lector es importante la familiaridad física precoz con los libros, la posibilidad de manipularlos para que no lleguen a investirse de poder y provoquen temor. Lo más común es que alguien se vuelva lector porque vio a su madre o padre con la nariz metida en los libros, porque oyó leer historias, o porque las obras que había en casa eran temas de conversación. La importancia de ver a los adultos leyendo con pasión está en los relatos de los lectores.

-¿Y en hogares donde no pasa?

-Ahí es donde debe actuar el mediador cultural porque, para que se transmita eventualmente el deseo de apropiarse de la cultura escrita, es clave la relación que cada uno tiene con la propia historia de lecturas, los momentos felices y los dificultosos, todo eso actúa inconscientemente cuando somos mediadores de un libro frente a un docente o un niño. He trabajado en medios rurales o barrios marginales, donde la cultura escrita no es algo dado. Allí, la gente dejaba en claro que hablaba de placer, había podido tener un acercamiento a la lectura, les había ayudado a construirse a sí mismos, su subjetividad o a reconstruirse en la adversidad. Es necesario multiplicar las oportunidades de encuentro y no sólo en el ambiente del aula -porque funciona la idea de la obligación de aprender- sino en otros como las bibliotecas, escolares y públicas.

-En una clase, ¿cómo funciona la relación del maestro con la lectura?

-Si el corazón no está, eso sentirá el niño. No se puede ocultar. Es importante que cada mediador se tome el tiempo de pensar en la propia historia con los libros. Porque se puede enviar un mensaje en pro de la lectura y debajo de eso, y sin que la persona se dé cuenta, existe otro, que revela la verdadera relación, profunda, a veces mucho más complicada.

-¿Es lo que prevalece?

-Claro, de inconsciente a inconsciente. Si el deseo no esta allí, el niño lo entenderá. O si el padre lee porque 'tú también debes hacerlo', si pasa por ser una faena austera, un deber a cumplir, lo siente.

-¿Cómo describiría la relación de los lectores con la lectura?

-En general es una relación ambivalente. Epocas en las que uno se sumerge y otras en las que cuesta mucho leer. En algunos ambientes, el hecho de aislarse está mal visto, es una grosería. Al lector a veces se le tilda de egoísta, algo muy frecuente y muy actuante. No se trata de un deber, de entrar en la lectura como en una religión. Hay momentos en que uno está más involucrado. ¡Un poco de libertad! No hay ninguna obligación de estar siempre leyendo.

-Mencionó la función de la lectura en la construcción de la subjetividad. ¿Podría ampliar este concepto?

-Una de las mayores angustias humanas es la de ser caos, fragmentos, cuerpos divididos, de perder el sentimiento de continuidad, de unidades. Uno de los factores por los cuales la lectura es reparadora es que facilita el sentimiento de continuidades, el relato. Una historia tiene un principio, un desarrollo y un fin; permite dar una unión a algo, Y, a veces, escuchando una historia, el caos del mundo interior se apacigua y por el orden secreto que emana de la obra, el interior podría ponerse también en orden. El mismo objeto libro -hojas pegadas reunidas- da la imagen de un mundo reunido.

-Usted presenció la capacidad reparadora de la lectura en comunidades alejadas de la cultura escrita.

-Sólo como ejemplo, en contextos como en Colombia, donde hay programas de lectura para chicos desvinculados del conflicto armado, abandonados, la lectura permite que la gente hable entre sí, que recuperen la palabra. Claro que también hay tiempos de silencio, pero se desencadena un proceso, relanza el pensamiento, la memoria. Algo se alivia.


PIE DE FOTO:
"Cara a cara".
Para Petit, así se transmite el arte de la lectura.
De Andres D'elia.



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Visitando a los lectores, de la Coordinación Nacional de Literatura del INBA



Sólo bastó el poder de la palabra de una narradora y la capacidad imaginativa de un grupo de niños para que en un pequeño salón de primaria se viviera una experiencia literaria lúdica.

Así quedó demostrado esta mañana, cuando la narradora Rosalía Mendizábal Izquierdo, al recurrir a su vasta experiencia como cuentacuentos y con los menores (lleva 45 años como maestra de español a nivel primaria y secundaria), protagonizó una lúdica sesión que cautivó a los presentes.

Esta vez, la Escuela Primaria "Ignacio M. Altamirano", ubicada en la colonia Guerrero, en esta ciudad, fue la beneficiada con esta serie de visitas que organiza la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), con el título "Visitando a los lectores".

Se trata de un programa que busca incentivar la imaginación de los infantes a través de la programación de actividades lúdicas en varias escuelas y que son encabezadas por profesionales de distintas disciplinas artísticas.





Quién mejor que Mendizábal para atrapar la atención de los más de 100 niños que se congregaron en el salón de música. Tiene toda la experiencia para cautivar a esos menores inquietos que, fuera de sus clases, sólo buscan jugar y divertirse.

Durante más de una hora la agilidad y simpatía de la narradora oral provocó la constante participación de los pequeños, quienes no dudaban en responder cuando ella les preguntaba algo sobre las historias, o cuando los invitaba a pasar al frente y convertirse en algún personaje del cuento.

Desde el inicio, la empatía surgió entre ella y los infantes. Mendizábal les inyectó confianza al momento de pedirles que abrieran muy bien los oídos que, por muchas circunstancias ajenas a ellos, se han cerrado poco a poco, como la presencia de la televisión.

Y así ocurrió. Los asistentes jugando comenzaron a rascarse los oídos como si estuvieran destapándolos, respondiendo así a la invitación que les hizo la narradora para poner atención. En seguida, ella preguntó: ¨a quién le gusta imaginar? Pregunta que encontró respuesta positiva cuando todas las manitas de los presentes se alzaron.

De esta manera, comenzó la sesión de cuatro cuentos. Sin más ayuda que su palabra y su expresividad, Mendizábal logró sumergirlos en diferentes universos mágicos, los cuales les dejaron una enseñanza sobre los valores humanos.

Para la narradora, la selección de los cuentos es fundamental en su labor, porque no se trata de contar historias que sólo entretengan, sino que dejen un mensaje positivo a quienes las escuchan.

El primero de ellos fue la historia de un niño llamada "Rafa", quien tras la llegada de una nueva hermanita piensa que se vuelve invisible, pues sus padres ya no le hacen caso como antes; sin embargo, al final entiende que todos los hijos ocupan un lugar especial, pero que los más pequeños necesitan más atención.

Después, las aventuras de un cerdito al que su mamá siempre le cuenta cuentos; sin embargo, el día que ella no puede por estar ocupada en los quehaceres de la casa, descuida a su pequeño, el cual hará desastres en su hogar para llamar la atención de su progenitora. El mensaje es que siempre habrá tiempo para todo, menos para descuidar a los hijos.

El tercer cuento fue en torno a la fiesta de cumpleaños de un pequeño oso, que se siente triste porque su mamá no lo ha felicitado y no preparó la comida para sus amigos; sin embargo, cuál será su sorpresa cuando llega la osa con un enorme pastel para celebrarlo, demostrando que el amor de una madre no se compara con ningún otro.

Al final, la historia de una familia que tiene un huerto donde cosechan varios alimentos. Un día, una zanahoria se convierte en el dolor de cabeza de todos, ya que no pueden sacarla de la tierra, así que deberán intentarlo todos juntos.

"Este cuento nos dice que si los integrantes de una familia, una colonia, un pueblo o un país se apoyan y jalan para el mismo lado en armonía, todo se puede lograr", les dijo la narradora a los pequeños.

Los menores de primer y segundo grado que asistieron a esta sesión se mostraron felices con la presencia de la narradora, a quien le sonreían, aplaudían y pedían contará más historias.

Sin embargo, el tiempo apremió, así que Mendizábal se despidió haciéndolos participar en dos juegos que permitieron cerrar con alegría su visita a esta escuela, de la que se llevó una gran ovación de los infantes.

La invitación que les hizo fue muy concisa: "sigan leyendo y ya no vean tanta televisión, porque los enajena. Los libros les pueden dar maravillosas experiencias", dijo la también promotora, quien asegura que cada vez es más difícil atrapar la atención de los niños de hoy, que son absorbidos por los juegos tecnológicos.

El director de la escuela, Alejandro Castillo Chávez, agradeció la presencia de la narradora, ya que viene a enriquecer el proyecto que hace cuatro años se puso en marcha al interior de este recinto educativo: "Leer para entender el mundo", que busca fomentar la lectura en los estudiantes de este plantel.


Autor/Redactor: NTX/GJB/RML/CULTURA09
Editor: Manuel Zavala y Alonso




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Imaginarse uno mismo. Imaginarse voz. Imaginarse.






Adán Echeverría ©



En el principio fue la oralidad, pero el hombre descubrió su capacidad de representar por medio de signos los fenómenos a su alrededor, y darles un significado colectivo. En el principio fue la palabra y la palabra nos hizo ser carne, evidenciarnos desnudos de intelecto, asimilarnos semejantes y necesitarnos superiores.

Así los más fuertes corrieron al campo a imitar a los animales en la depredación, y los más débiles, quizá los más cínicos, se hicieron pasar por débiles y se quedaron a contemplar y consentir a las mujeres.

Se cantaron las glorias, y vaya gloria la que representa llevarse la pareja a la cama (la cueva diríamos). De ahí los pasos hacia la escritura fueron volviéndose cotidianos y reconocidos en el paso de la historia. Y los cantos se volvieron instrumento para nombrar los sucesos, alabar a los seres superiores, imaginarse los elementos que no podían entenderse hasta celebrar el concepto.

Así es como la poesía ha ido desenvolviéndose con el paso de los años, de continente a continente como se pasan los virus, se trasladaron los idiomas a galope, a vela, o por el puro encontronazo de culturas. Pero la voz se mantiene sumergida en el intelecto. ¿Cuándo la voz, cuándo el intelecto?

“La poesía se vive, se transmite entre las miradas de los paseantes, por la palabra, por los poros de la piel, por el símbolo”. De esta contundencia parte Julio César Félix para llevarnos por la palabra al descubrimiento de los símbolos que lo forman como creador. Estar ahí, detrás de la imagen, celebrar la palabra en los sentidos, celebrarse a sí mismo en este constructo de ideas que vienen a ser su Imaginario de voces. Su imaginario dividido en cuatro apartados, disímiles entre sí, unidos por un todo que es el mismo factor que los mueve, la imaginación y la entrega a sacar el jugo nutrimental de la palabra, del esteticismo. Los paradigmas, los juegos imaginativos de reflexión que se buscan desprender en el sonido: quien piensa demasiado / sufre más las horas.


Esto es / una extensión / de mí, / una hoja que sabe todo, / que no calla /… /
En este conjunto de versos el autor se nos abre de golpe. Que la palabra sea una
extensión de mí, reconocerlo como una hoja cerebral, ser libro y vida, caminar
entre las ideas que somos del mundo, celebrar el verso de existir y no quedarse
callado.


Demostrarse sabio de tristezas, pleno de aspavientos, saber que los límites existenciales son los del papel, ahí, la blancura desesperante a ser descubierta, leerse hacia adentro, leerse para todos., porque Esta noche no tiene ojos, / sino sed, / y uno lo sabe cada madrugada frente al ordenador, sed de conocimiento, esa estrella avistada por calcetines colgados en las azoteas, permanecer así de pie hacia el horizonte, en la plena contemplación del mundo, cuando uno se ha desatado por dentro y se ha leído.

Ahora deseo romper

las cuerdas de mi lira:

embriagarme.

El autor no se conforma con saberse palabra, con mirarse intelecto desbordado, se ha dado cuenta que existe y que después de eso será la Nada. El autor sabe ahora que tiene la oportunidad de reconstruirse:

Mi liberación está aquí,

con los duendes

que despiertan

y le hablan a la luna

de sus últimos asaltos.

Quedarse paciéntemente a sentirlo. A disfrutar la sensación de verse desde adentro; el autor lo ha comprendido ya, experimentar la búsqueda y quedarse ahí libando los sueños fuera de mandrágoras y raciocinios pestilentes en que no pudo devanearse.

Tengo en el alma

siete vidas

un gato

y un espejo roto

Y la oralidad fue revindicada. El personaje que se es en sí mismo da la cara terrible, plena de luz, pleno de palabra, palabra interna y palabra que se desdobla hacia sí misma. Se cierra el círculo, se cierra la transparencia del delirio, y se mira ahí habitando el abismo de la mente, el abismo de la conciencia en que se haya envuelto, en que se abre hacia el más reciente fuego creciente. Félix involucionado, renacedor y hacedor de paradigmas, constructor de posibilidades, es hacia ahí que este imaginario de voces nos traslada, a descubrir a su autor salir avante. Sin embargo:

Estas vías y estos trenes

andan ciegamente

hacia un jueves sin salida.

Me duele el polvo…

Ese aislamiento necesario del intelecto, que ha intentado alejarse de la parte cárnica de la pasión humana, esos días ciegos en que uno deja de mirarse para mirar al otro, regresan siempre, cotidianos a traernos la desesperación:

y ese andar tuyo

descalza

por las azoteas

de mis sueños.

Esa misma batalla cotidiana del ser pensante, que puede abandonarlo todo, menos los adentros, esa su alma que le pide regresar, pisar el suelo, pisar el sueño y mantenerse en esta evolución arcaica en la frontera de la razón / y la locura violeta de los astros.

Porque uno debe poder recomponerse. Autolimitarse a gozar de los excesos. A llorar las alegrías del disfrute de la borrachera diaria de pensarse. Uno no debe abandonarse al ritmo del otro, ni aletargarse en el disfrute intelectual de uno mismo, uno debe imaginarse, consumirse dentro de su voz, por esa callada voz de la agonía accidentada de ser la vida misma. La vida que nos rodea y nos golpea los dientes, nos masca los pezones, y nos hace despertar del ensueño para meternos dentro de la pesadilla. Y ese hombre que se era viene a rendirse en el trampolín de su lengua. A quedarse ciego ante el desengaño, o las nuevas posibilidades de comenzar todo de nuevo en todos lados / donde exista / el rápido burbujeante / de lo humano. A eso juega Julio César Félix dentro de este Imaginario de voces. Y nosotros, sus lectores, vamos de la mano del ritmo, por los toboganes sensitivos de su voz.



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Sala de lectura en Ingeniería amplía el bagaje de los docentes

México, 30 Jun. (Notimex).- Un profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) emprendió hace seis años el reto de motivar en sus compañeros el gusto por los libros estableciendo una Sala de Lectura.

En entrevista, Enrique Fabián Cervantes habla sobre la experiencia de fomentar la lectura al interior de la máxima casa de estudios, tratando de contagiar a sus colegas su pasión por la literatura.

Su proyecto forma parte del Programa Nacional Salas de Lectura que impulsa Conaculta, a través de la Dirección General de Publicaciones y la Adjunta de Fomento para la Lectura y el Libro. Después de una década de trabajo, dicho programa ha logrado activar tres mil 771 salas distribuidas en todo el país.

La de Cervantes es una de ellas; ésta iba a operar en un principio en su casa de la Magdalena Contreras; sin embargo, como pasa mayor tiempo en la facultad decidió trasladarla a este lugar, generando resultados muy positivos entre la comunidad, especialmente la académica.

"Me dí cuenta que hacía falta mucha lectura entre mis compañeros. Llevo casi 30 años dando clases aquí y percibí que muchos de los profesores no lee, no obstante que son de licenciatura. Por eso, comenzamos a reunirnos en un taller de lectura que funcionó tan bien que me animé a dirigir una sala".

El profesor, quien imparte las materias de Cultura y Comunicación, así como Literatura hispanoamericana contemporánea, se siete satisfecho de su labor, ya que poco a poco los académicos han respondido de manera favorable a la invitación que él mismo les hace.

"Les avisamos que tenemos un taller de lectura, que se animen a conocer el trabajo que hacemos y los libros que tenemos, los cuales pueden ser de su interés. Por fortuna cada vez hay más compañeros entusiasmados, hasta una profesora emérita se ha vuelto una participante asidua".

"No había un proyecto como tal de fomento a la lectura -en la Facultad- hasta que se dio la oportunidad de que Conaculta me permitiera emprender una labor que me fascina, pues siempre me ha gustado leer y ahora compartirlo es un privilegio".

"Desde 1967 Javier Barros Sierra pidió a todas las facultades de ciencias que establecieran las ciencias sociales y de humanidades para darle una formación integral de los alumnos. Y la que más hizo caso a este llamado fue precisamente la de Ingeniería, que empezó con un pequeño departamento y ahora cuenta con toda una división de estudios y materiales obligatorias relacionadas".

Cervantes se unió desde hace seis años a este esfuerzo emprendido por la Facultad de Ingeniería para dar una enseñanza integral por medio de una Sala de Lectura que les permite acercarse a los académicos a un arte que enriquecerá su bagaje cultural.

Un día a la semana (los jueves de las 18:00 a 20:00 horas) se reúnen en la sala que se ubica en el edificio principal de la facultad.

La novela y el cuento son los dos géneros preferidos de los maestros que acuden al taller, especialmente de autores mexicanos. Cervantes comenta que son propuestas que les causan interés debido a las temáticas y los planteamientos propuestos.

El académico aclara que también se atiende a los alumnos, pero a éstos se les prestan los libros o se les invita a participar en lecturas en voz alta en las aulas; su labor está más encaminada a fomentar el hábito de la lectura entre el personal docente.





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Leer para escribir…


Apuntes de un escribidor



Por Ivi May Dzib


"el libro de cabecera El que Esté libre De influencias
Que tire La primera
Metáfora. "

Efraín Huerta



El eterno consejo de cualquier maestro o escritor para el otro que escribe o pretende hacerlo siempre ha sido leer, mientras más leas mejor herramientas para afrontar el texto literario tienes. Algo que podría definir quiénes somos, qué pensamos y hacia dónde va nuestra escritura son nuestras influencias literarias.

Al principio uno puede decir mi escritor favorito es “tal”, conforme pasa el tiempo a “tal” se le une “aquel” y también “otro”, lo que hace que se vayan teniendo cómplices y se conforme una lista que podríamos llamar “los necesarios”. Lo malo es que así como en gustos se rompen géneros (y se construyen también otros), no podemos decir qué puede leer alguien para ser escritor, pero sí podemos (y debería ser un compromiso) compartir a aquellos que a nosotros se nos hacen necesarios por su forma de hacer literatura y que consideramos han dejado un legado a la humanidad.

Digo esto de compartir, porque al día se editan un gran número de libros en el mundo y es obvio que no tenemos acceso a todos, ya sea por el tiempo, por el idioma, las fronteras o los costos. Es entonces que cada vez que leemos un libro sacrificamos la no lectura de otros, y esto nos remite a Baudelaire y su poema “Mala suerte”: “Para levantar una carga tan pesada, Sísifo, haría falta tu coraje, por más que ponga el corazón en el trabajo, el arte es largo y el tiempo demasiado corto”. Por ello en el compartir, a través de una recomendación, acortamos la búsqueda y descubrimos a muchos que a lo mejor por nosotros mismos no habrían llegado, cuando encontremos una mina de oro (un autor) es bueno dejar pistas de dónde se haya el camino a esas reliquias.

Lo necesario de leer, radica en que muchas veces llegamos con la gran “obra”, aquella que anunciamos como la que renovará para siempre la metáfora o la prosa poética y resulta que algún conocido nos estampa en la cara ese poema de Rimbaud que es mejor, mucho mejor a esa intuición que se tenía, ese poema de Rimbaud que se escribió en otro siglo nos llega a mostrar lo atrasados que estamos, precisamente por eso, por la falta de lectura.

Leer nos enseña formas, estructuras, recursos estilísticos, nuevas palabras, ritmos y ortografía, pero también nos deja un repertorio de personajes inolvidables o frases contundentes que nos hacen ver la vida de otra manera.

Muchas veces es inevitable que se note a leguas a quien lees cuando escribes un texto literario, claro que muchas veces, cuando se escribe uno inconcientemente nunca deja a los suyos, a los que ya por su palabra le pertenecen (los personajes, no los autores). También es interesante cuando alguien te dice con cierto acierto, “tu texto me recuerda mucho a tal autor”, ya que sino se ha leído a tal autor, habría que buscarlo para saber cuáles son las coincidencias de las que se hablan, entonces ya se anexaría uno más a la lista de autores conocidos.

Alguna vez escuche a alguien decir que él escribía pero no leía para no contaminarse por otros autores y ser “original”, no entendí a qué se refería exactamente. Muchos, si no es que la mayoría, empiezan a escribir imitando, el recurso del pastiche es una desbordada constante y más cuando se es niño o muy joven, de ahí que leer, conocer y practicar. Es entonces que a la pregunta de ¿cuál es tu libro preferido? Estoy seguro que ya no lo sé, aunque hasta hace unos años, estuviera completamente seguro de cuál sería la respuesta.



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